abuela


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Sinónimos para abuela

anciana

Sinónimos

  • anciana
Ejemplos ?
84 ‘Chomodidad’ decía, si alguna vez comodidad quisiera decir, y a las insidias, Arrio, ‘hinsidias’, y entonces maravillosamente esperaba que él había hablado, cuando, cuanto podía, había dicho ‘hinsidias’. Confío en que así su madre, así siempre el tío materno de él, así el materno abuelo había dicho, y su abuela.
Cuando la mujer llegó a casa de la abuela, la mujer dijo a la abuela: “Llego, oh madre, yo Tu nuera, yo Tu hija, oh Madre”; así dijo al entrar en casa de la abuela.
No hacían más que música, más que canto; su trabajo cotidiano no era sino pintura, sino escultura; recreaban el corazón de su abuela.
Entonces el lanzamiento, la predicción del encantamiento por el maíz, el tzité. “Suerte, fórmate”, dijeron entonces una abuela, un abuelo.
Éstos son nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y partimos la mitad ”, respondieron la abuela, el abuelo.
Ensalada de prodigios Pulgarcita Roja y Caperucita Blanca se encontraron en el bosque de los arbustos lluviosos y se pusieron a platicar sobre el pez dorado. Así estaban cuando apareció el gato sin botas y les dijo que ya era noche y debían protegerse de la abuela feroz.
Había llegado a los diez y nueve años, hambriento y casi desnudo como un salvaje, durmiendo en la torcida barraca donde gemía y rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día ayudaba a botar las barcas, descargaba cestas de pescado, o iba de parásito en las lanchas que perseguían al atún y la sardina, para llevar a casa un puñado de pesca menuda.
—Una dama que no te conoce... Pero cuenta que su abuela siempre te maldijo como al peor de los hombres. Sentí una vaga aprensión: —¿Quién era su abuela, Señor?
Una hereje era tu abuela. La verdad te la decimos Nosotras. Creerás en ella, Dicen las ranas furiosas. ¿Por qué quise ver la senda?
Cuando Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban, “¿De dónde venís, abuelos nuestros?”, dijo al instante el jefe.
“En cuanto a vosotros, no haced más que absorber, cantar, pintar, cincelar, recrear vuestra casa, recrear el corazón de vuestra abuela”, dijeron a Maestro Mono, Maestro Simio.
La abuela de Maestro Mono, Maestro Simio, estaba allí cuando la mujer Sangre vino a casa de la abuela de Maestro Mono, Maestro Simio.