abuelo


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Sinónimos para abuelo

yayo

Sinónimos

viejo

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para abuelo

Ejemplos ?
Dijeron entonces a Los de la Suerte, los de Formación, a los augures: “Es tiempo de concertarse de nuevo sobre los signos de nuestro hombre construido, de nuestro hombre formado, como nuestro sostén, nuestro nutridor, nuestro invocador, nuestro conmemorador. Comenzad, pues, las Palabras, Abuela, Abuelo, nuestra abuela, nuestro abuelo, Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora.
Ahora bien, este abuelo era El del Tzité, llamado Antiguo Secreto; esta abuela era La de la Suerte, la de formación, llamada Antigua Ocultadora con Gigante Abertura.
Habiendo celebrado consejo, Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una abuela encorvada, quebrantada por la vejez .
Gran Cerdo del Alba, nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: “Acompañadnos para ir a coger nuestro brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrás de vosotros.
A él no le contaban, y era natural. No es hombre un abuelo que ni tiene pulso para meter una llave por el agujero de una cerraja.
En seguida se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, dos engendrados jugando detrás.
84 ‘Chomodidad’ decía, si alguna vez comodidad quisiera decir, y a las insidias, Arrio, ‘hinsidias’, y entonces maravillosamente esperaba que él había hablado, cuando, cuanto podía, había dicho ‘hinsidias’. Confío en que así su madre, así siempre el tío materno de él, así el materno abuelo había dicho, y su abuela.
Pero tu alto amor, que el báratro fue más alto aquel, el que, aunque indómita, a llevar el yugo te enseñó, pues ni tan querida es la cabeza, para un padre agotado por la edad, de un tardío nieto que su única hija alimenta: 120 el cual, cuando, apenas al fin siendo encontrado para las riquezas del abuelo, su nombre éste ha inscrito en las testadas tablillas, y los impíos goces de un burlado pariente evitando, ahuyenta de su cana cabeza un buitre; ni tanto se regocijó en su níveo palomo ninguna 125 collera suya, de la que, se dice, mucho más ímprobamente besos con su mordiente pico siempre arranca que la que principalmente muy deseosa es, la mujer.
Por cuanto por Cédula del Rey mi Señor y Abuelo que Santa Gloria haya (para sus almas), de catorce de Agosto de mil y quinientos y sesenta (años) está prohibida la impresión de libros en las Indias sin licencia, so las penas en ella contenidas, que es como se sigue: El Rey.
Congregaos para estímulo y aliento recíprocos y en testimonio de gratitud a los que os precedieron en la senda del honor, el día 10 de marzo de cada año, aniversario de la muerte de aquel piadoso y ejemplarísimo Abuelo mío, que, con no menos razón que los primeros caudillos coronados de la Reconquista, tiene derecho a figurar en el catálogo de los Reyes genuinamente españoles.
“¿El Opossum va a existir?”. “Si”, respondió el Abuelo. Entonces abrió; después hubo de nuevo obscuridad; cuatro veces el Abuelo abrió .
Cayo César, nieto del divo Augusto, mi abuelo, en los primeros años de su mocedad, siendo príncipe de la juventud, perdió a su carísimo hermano Lucio, que era asimismo príncipe de la juventud en la prevención de la guerra pártica; siendo para él mayor esta herida del ánimo que la que después recibió en el cuerpo, habiendo sufrido entrambos golpes con virtud y fortaleza.