Ejemplos ?
Habrá pe- queñas discrepancias en el relato de los viajeros; pero, en el fondo, resaltará siempre la abyección á que, en esos pueblos, está sometido el bello sexo.
Acabas de hablarme de las chocantes condiciones de desigualdad entre la gente, los contrastes de despilfarro y necesidad, de orgullo y poder de los ricos, de abyección y servidumbre de los pobres...
La frenética locura del sistema competitivo industrial, los contrastes inhumanos del lujo y el infortunio - orgullo y abyección - la sordidez sin límites, miseria y locura del entero esquema de las cosas, que sus ojos encontraban en cada esquina, ultrajaba su razón y enfermaba su corazón.
Autoridad implica abuso, obediencia denuncia abyección, que el hombre verdaderamente emancipado no ambiciona el dominio sobre sus iguales ni acepta más autoridad que la de uno mismo sobre uno mismo.
A pesar de la cobardía, a pesar de la abyección y del envilecimiento que deprimen el carácter de las masas, no se dio entero crédito a la calumnia de los amigos del pueblo.
Es cierto que, en el estado actual de la sociedad, donde la gran mayoría de los hombres, corroída por la miseria y embrutecida por la superstición, gime en la más honda abyección, los destinos humanos dependen de la acción de un número relativamente poco considerable del individuos.
Es terrible la oposición que se ha hecho al Plan de Ayala, pretendiendo, más que combatirlo con razonamientos, desprestigiarlo con insultos, y para ello, la prensa mercenaria, la que vende su decoro y alquila sus columnas, ha dejado caer sobre nosotros una asquerosa tempestad de cieno, de aquel en que se alimenta su impudicia y arrastra su abyección.
Pero él y sus tutores los franceses, al mirar de cerca a los cómplices de su crimen; al ver por sus propios ojos todo el tamaño de su abyección y de su infamia, no pudieron menos que avergonzarse de esa compañía y renegaron de ellos y les escupieron el rostro.
En el reinado del famoso y probo mandarín Chin-Kau, del cual se ha hablado ya, con motivo de la rebelión del famoso Rat-Hon, Chin-Kau, convencido de la abyección del Consejo, quiso disolverlo.
Porque la abnegación se va y el individualismo arremete; porque el hombre se encuentra lo bastante hermoso como para osar tirar la máscara y mostrarse al fin tal cual es. La abnegación es la esclavitud, la vileza, la abyección; es el rey, es el gobierno, es la tiranía, es el luto, es la guerra.
Contra polemistas semejantes a éstos que encuentro en la oposición, comprendo la brutalidad del poder; la comprendo porque, después de todo, cuando el débil es abyecto, se puede olvidar su debilidad para no recordar sino su abyección.
Cuantas veces contemplamos con dolor cómo los peores enemigos del pueblo trabajador, sus lideres venales y traidores a su clase, le obligan -a ese pueblo- a participar en festivales de indignidad, en concursos de abyección, año tras año.