acémila

(redireccionado de acémilas)
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Sinónimos para acémila

asno

Sinónimos

Sinónimos para acémila

Ejemplos ?
Ellos caminaban por los cerros, atravesaban la cordillera superaban los pantanos a pie o montados en acémilas, soportando los rigores del sol y la lluvia pero sin detener el paso.
Hace pocos años, si le ocurría a usted hacer un viaje, empresa que se acometía entonces sólo por motivos muy poderosos, era forzoso recorrer todo Madrid, preguntando de posada en posada por medios de transporte. Éstos se dividían entonces en coches de colleras, en galeras, en carromatos, tal cual tartana y acémilas.
Abrazado a la luz de la tarde que borda, como al hilo de una apostólica araña, he de decir mi prez humillada y humilde, más que las herraduras de las mansas acémilas que conducen al Santo Sacramento.
En los coches viajaban sólo los poderosos; las galeras eran el carruaje de la clase acomodada; viajaban en ellas los empleados que iban a tomar posesión de su destino, los corregidores que mudaban de vara; los carromatos y las acémilas estaban reservadas a las mujeres de militares, a los estudiantes, a los predicadores cuyo convento no les proporcionaba mula propia.
Verdad es que la codicia de los conquistadores estaba interesada en tratar con deferencia a la curaca que anualmente, al regresar de su paseo a la sierra, traía a Lima (¡y no es chirigota!) cincuenta acémilas cargadas de oro y plata.
POLONIA Ya sabes que van delante las acémilas cargadas en toda justa o torneo: no tiene amor buen empleo si no envía adelantadas postas, que llaman perdidas...
Gentileshombres, hidalgos, caballeros de alta guisa y gente de iglesia lleva por séquito y comitiva, y en pos lacayos, repuestos, y acémilas bien provistas, cubiertas con reposteros de blasones y de cifras.
24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomón, para oir su sabiduría, la cual Dios había puesto en su corazón. 25 Y todos le llevaban cada año sus presentes: vasos de oro, vasos de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y acémilas.
5 Y dijo Achâb á Abdías: Ve por el país á todas las fuentes de aguas, y á todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida á los caballos y á las acémilas, para que no nos quedemos sin bestias.
La luna plateaba el paisaje hermosamente bravío; mansa brisa hacia ondular las ramas de los nogales y quejigos; de vez en cuando cruzaba el espacio con vuelo blando y silencioso alguna que otra ave agorera proyectando en las riscosas faldas su fantástica silueta fugitiva; el silencio de la noche era turbado únicamente por el sonoro latir de los mastines, que velaban en los blancos caseríos y por el lento caminar de los contrabandistas que, jinetes en caballos enjutos y voladores, precedían y escoltaban las poderosas acémilas por las más ocultas veredas.
Cuando más engolfado caminaba en tan poco grata meditación, al detenerse bruscamente los que formaban la vanguardia de la cuadrilla, hicieron retroceder algo desordenadamente a las acémilas y a los escopeteros.
Momentos después, rápidos y silenciosos, se alejaban las cargadas acémilas rodeadas por los escopeteros de Gaucín y de Igualeja, con dirección a la trocha de Atanares, y cuando Cayetano les hubo visto ocultarse tras los árboles que embellecían la vertiente de la montaña, dijo: -Ahora tos mosotros a lo alto de la loma -dijo a los restantes compañeros- por si viéen esos señores, jacelles bailar un rato con la más fea, tan y mientras los otras se lleven la más bonita, y cuando yo pite, ya saben ustés, cá uno por su lao y tos a la torre del Moro pa dende allí cortar el monte por la Torrentera.