acérrimo


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Sinónimos para acérrimo

Sinónimos para acérrimo

Ejemplos ?
Cuando uno tomaba las posesiones de los pobres era razonablemente seguro que estaba robando, pero entonces no tenía nada que llevarse." "Lo que a mi me parece que es lo más completamente increíble de toda esta terrible historia," dijo Edith, "es que un sistema que resultaba ser semejante fracaso en cuanto a sus efectos sobre el bienestar general, que, desheredando a la gran masa de la gente, la había convertido en su enemigo más acérrimo, y que finalmente incluso gente como Julian, que era su beneficiaria, no intentase defender que tenía algún fundamento de justicia, pudiese haberse mantenido un sólo día." "No hay que asombrarse de que te parezca incomprensible, como ahora, de hecho, me lo parece a mi cuando miro atrás," repliqué.
Entonces los tarentinos trajeron en su favor a Pirro, rey de Grecia (cuyo nombre, en aquel tiempo, era muy famoso), quien se declaró enemigo acérrimo de los romanos; y consultando éste al dios Apolo sobre el suceso que había .de tener la guerra, le respondió con un oráculo tan ambiguo, que cualquiera de las dos cosas que sucediese podía quedar con la reputación y crédito de adivino, porque dijo así: Dico te, Pyrrhe vincere posse romanos, y de esta manera, ya los romanos venciesen a Pirro, o Pirro a los romanos, el agorero seguramente podía esperar el éxito, cualquiera de las dos cosas que sucediesen Y ¿qué estrago y matanza padeció uno y otro ejército?
Sólo allá, muy adentro, tras los bruscos arranques de impotente frenesí que de tiempo en tiempo sacudían su entraña, mordía acérrimo el odio.
Pero él fue piadoso, y como los piadosos fue al cielo, por lo que no blasfemarás de éste, antes bien te compadecerás de la demencia de los hombres y del peligro de que aquí nace para ellos tan fácil y tan próximo a precipitarlos en el abismo.» ¿Quién hay tan ignorante que no advierta que estos, oráculos, o los fingió algún hombre astuto, acérrimo antagonista de los cristianos, o por algún otro motivo semejante respondieron así los impuros demonios, para que alabando primero a Cristo, persuadan que con verdad vituperan a los cristianos, y de esta manera, si pudieran, atajen y cierren el camino de la salud eterna, que es en el que se hace cada uno cristiano?
No soy más de otro que de mí diverso; tan cuerdo a veces como a veces loco, y virtuoso no menos que perverso, el fango beso, las estrellas toco: ya me absorbe una nada, el universo ya es a mis ansias infinitas poco; y como con acérrimo enemigo.
Mientras la mas-horca cumplia con infatigable celo y actividad las prescripciones de su instituto, los fusilamientos tenian lugar en la Cárcel Pública, Cuartel de Serenos, Guardia Argentina, Cuartel de Cuitiño, en la Cuna ó cárcel de deudores, y en el Batallon Libertad Quién le diria á la estatua de la Libertad, que su nombre habia de servir para que se ostentase en las bayonetas del batallon de Mariano Maza, enemigo acérrimo de esa misma libertad!!
Hubo en el mismo pueblo un hombre de linaje ilustre, llamado Marcial ya muy anciano y acérrimo enemigo de la religión cristiana; tenía una hija cristiana y un yerno que se había bautizado en aquel año, los cuales, como cayese enfermo, le pidieron con muchos ruegos y lágrimas que se convirtiese, haciéndose cristiano; pero el no quiso, por más insinuaciones que se le hicieron, y los echó de sí con mucha cólera y enojo.
Plugo tal vez á la Providencia separar del tumulto de los negocios al enemigo acérrimo de la barbarie, y restaurador de las Letras, para dexar á su laboriosidad exenta de todo género de estorbos.
Resueltos a la magnánima empresa, que hemos empezado, nada debe retraernos de su continuación: nuestra divisa debe ser la de un acérrimo republicano que decía...
Mientras el sentimiento popular en América se había vuelto más acérrimo en su contra, ellos habían respondido con francas indicaciones de su desagrado con el país y su disgusto con las instuciones democráticas del mismo.
Porque aun los mismos mártires de esta fe fueron mártires, esto es, testigos, y dando testimonio a esta fe, sufrieron al mundo, acérrimo y cruel enemigo, y le vencieron, no resistiendo, sino muriendo.
Ya Petreyo y Juba se encontraron y cayeron heridos cada uno por la mano del otro: egregia y fuerte convención del hado, pero no decente a mi grandeza, siendo tan feo a Catón pedir a otros la muerte como pedirles la vida.» Tengo por cierto que los dioses miraban con gran gozo, cuando aquel gran varón, acérrimo vengador de sí, estaba cuidando de la ajena salud, y disponiendo la huida de los otros; y cuando estaba tratando sus estudios hasta la última noche, y cuando arrimó la espada en aquel santo pecho, y cuando, esparciendo sus entrañas, sacó con su propia mano aquella purísima alma, indigna de ser manchada con hierro.