acíbar


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Sinónimos para acíbar

áloe

Sinónimos

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
Ahora digan ustedes si hay o no peligro en querer tragarse un hueso cuando es estrecho el pescuezo, o lo que es lo mismo, si no se le tornaron acíbar y prosa vil al señor licenciado don Benito Suárez de Carvajal, corregidor del Cuzco por su majestad don Felipe II, los versos de Garcilaso: ::« dulce y sabrosa ::más que la fruta del cercado ajeno».
Cronistas antiguos y contemporáneos que de ella se ocuparon dicen sin discrepar que desde niña fue una santita, que por martirizarse se arrancó las pestañas, comió guindas confitadas con acíbar, bebió mate en calavera de cristiano, se untó miel en el rostro para que las moscas se regalasen y a guisa de caramelo se introdujo en la boca un hueso de muerto.
Pero toda esta dulzura que he pintado tiene un amargo acíbar que la amarga, y es no poder dormir sueño seguro, sin el temor de que en un instante los trasladan de Zahara a Berbería.
Y al mar se echó; y bogando, bogando día y noche y una semana y otra, y cuatro y todo un mes, y dos… y más, sufriendo ya de su gente, (falta de su tenaz constancia e incontrastable fe), murmuraciones, quejas, audacias, rebeldías, y aun luchas a que había la fuerza que oponer, tras de razones, ruegos, promesas y castigos, y de una congojosa navegación después, y haber comido en ella su pan con hez de acíbar y haberle remojado con lágrimas y hiel...
Y ante todo, ruega a Dios por tu madre; por aquella que te dio el ser, y la mitad más bella de su existencia ha vinculado en él; que en su seno hospedó tu joven alma, de una llama celeste desprendida; y haciendo dos porciones de la vida, tomó el acíbar y te dio la miel.
Don Sindulfo tenía un estómago de oro, y le entusiasmaba la comida de fonda, con salsas picantes y otros atractivos; Pérez tenía el estómago de acíbar, y aborrecía aquella comida llena de insoportables galicismos.
Desdenes, que el amor de acíbar llena, destierran de tu margen, blanco río, a quien sin duda fue cisne en la pena, pues la supo llorar sonoro y pío.
Con odio y hiel fue fabricado. Si pudiera desbordarse, os ahogaría a todos con el acíbar y ponzoña de sus rencores. Anídanse en él más cóleras que las que desataron, desatan y fulminarán los cielos y los abismos del mar.
El pobre pensamiento mil lágrimas vertía, desoladoras lágrimas, de acíbar y de hiel, mientras la joven rosa, sin ver a otras crecía, y mientras más crecía, más se alejaba de él.
Además, Áyax, tú sabes que somos amigos del alma; l'amour gâtera tout (Gaité hablaba en francés y en italiano según se le ocurría más pronto la frase en una u otra lengua). -¡Cómo se entiende! -gritaba Brunetti hecho ya acíbar-. ¡Tú quieres mi ruina, nuestra ruina!
Siento en la más secreta parte del corazón como escondida honda aguda saeta, o que mano de bronce, dél asida, con sus tenaces garras me le aprieta; duéleme el alma, duéleme la vida: reposo no me da lugar alguno; el manjar aborrece el labio ayuno; y, si a gustarle a veces me violento, cansada de sufrir ruego importuno, me es acíbar y tósigo el sustento; en perenne vigilia consumo de la noche el giro lento; los cuidados y amor de mi familia, de mis amigas el sincero trato donde las almas liga la confianza, la placentera danza, las femeniles galas y el ornato, la variada belleza de la naturaleza, y cuanto me halagaba y complacía, hoy en el dolor fiero de no corresponderme a quien yo quiero, todo en rostro me da, tolo me hastía.
Fue necesario que «aquélla», la «pícara» se compadeciese, hablase, curase la llaga... Y el acíbar de los celos se mezcló con el viejo poso de la desesperanza, removido.