acabar

(redireccionado de acabábamos)
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Sinónimos para acabar

terminar

Sinónimos

ultimar

Sinónimos

consumir

morirse

Sinónimos

matar

Sinónimos

enemistarse

Sinónimos

Sinónimos para acabar

Ejemplos ?
Es verdad que acabábamos de conseguir una victoria tan remarcable que no era extraño que el ánimo se exaltase, que la imaginación se dejase conducir hacia los fantasmas del deseo: un paisano vuestro, americanos, participó también de este sueño agradable; exacto observador de la marcha de la revolución, de la ignorancia, crímenes y sangre que la han acompañado las más veces, meditaba profundamente en su retiro sobre los males que de todas partes amenazaban al país, cuando resonó en sus oídos la victoria de Maipú.
Habíamos arrojado los enemigos del castillo, y acabábamos de incendiarlo con la mayor alegría, viendo cómo se elevaban las llamas hasta el cielo, cuando Diethelm, el criado de Geszler, acude gritando que la dama de Bruneck era víctima del fuego.
Luego se extendió a la seguridad exterior; se establecieron autoridades que sustituimos a las que acabábamos de deponer, encargadas de dirigir el curso de nuestra revolución, y de aprovechar la coyuntura feliz en que nos fuese posible fundar un gobierno constitucional, digno del presente siglo, y adecuado a nuestra situación.
en acción. Al aparecer en la puerta del gimnasio, un estremecimiento corrió en las filas de los que acabábamos de jurar ser libres o morir.
Una noche un joven que estaba sentado junto a él y a quien había visto dos años atrás en la Universidad cursando griego y jugando al toro por las escaleras, se levantó para decir que el krausismo era una inanidad; que en España se había admitido por algunos, porque acabábamos de salir de la primera edad, o sea de la teológica, y estábamos en la metafísica; pero era preciso llegar a la edad tercera, a la científica o positiva.
La dejé sola; y cuando una hora después volví a entrar, blanco de nieve, nadie hubiera sospechado, al ver nuestro simulado y tranquilo afecto de todos los días, que acabábamos de tender, hasta hacerlas sangrar, las cuerdas de nuestros corazones.
–Pues, un día –prosiguió Campuzano– que acabábamos de comer en aquella posada de la Solana donde vivíamos, entraron dos mujeres de gentil parecer con dos criadas.
Fue después del desayuno. Acabábamos de subir del recreo cuando míster Sharp apareció y me dijo: -David Copperfield, le están esperando en el salón.
Las llamas rojas y azules se enroscaban chisporroteando a lo largo del grueso tronco de encina que ardía en el ancho hogar; nuestras sombras, que se proyectaban temblando sobre los ennegrecidos muros, se empequeñecían o tomaban formas gigantescas, según la hoguera despedía resplandores más o menos brillantes; el vaso de saúco, ora vacío, ora lleno, y no de agua como cangilón de noria había dado tres veces la vuelta en derredor del circulo que formábamos junto al fuego, y todos esperaban con impaciencia la historia de La cruz del Diablo, que a guisa de postres de la frugal cena que acabábamos de consumir se nos había prometido...
El terror que me inspiraba el paso que acabábamos de dar y la honda pena que él y yo sentíamos al pensar que íbamos a separarnos para siempre, nos movió, sin la menor malicia y premeditación de mi parte, a abrazarnos y acariciarnos con suave abandono.
Daban las diez de la noche en el reloj del entrepuente cuando los que acabábamos de tomar té en el comedor fuimos testigos del más extraordinario espectáculo que pudiéramos imaginar, y este extraordinario espectáculo consistió en que el Capitán traía, poco menos que arrastrándola por los cabellos, a la segunda hermana de la esposa del caballero peruano.
Habría sido en vano tratar de convencer a un hombre como el «venerable» míster Creakle de que el Veintisiete y el Veintiocho eran personas cuyo carácter no había cambiado en absoluto; que seguían siendo lo que habían sido siempre: unos hipócritas que ni hechos de encargo para aquellas confesiones públicas; que sabían tan bien como nosotros que todo aquello se cotizába por el lado de la filantropía, y que se los tendría en cuenta en cuanto estuvieran lejos de su patria; en una palabra, que era todo cálculo e impostura. Pero los dejamos allí con su «sistema» y emprendimos el regreso, todavía aturdidos con lo que acabábamos de ver.
-Pos lo que pasó jué una cosa que cuasi espanta, y que pasó cuando acabábamos de salir de la ermita los novios y los conviáos; por cierto que diba la del Romero que embestía de regraciosa, pero más amarilla que el panal de la cera.
Niños y soñadores cuando apenas de dejar acabábamos la cuna, y nuestras vidas al dolor ajenas se deslizaban dulces y serenas como el ala de un cisne en la laguna cuando la aurora del primer cariño aún no asomaba a recoger el velo que la ignorancia virginal del niño extiende entre sus párpados y el cielo, tu alma como la mía, en su reloj adelantando la hora y en sus tinieblas encendiendo el día, vieron un panorama que se abría bajo el beso y la luz de aquella aurora; y sintiendo al mirar ese paisaje las alas de un esfuerzo soberano, temprano las abrimos, y temprano nos trajeron al término del viaje.
Según Lou Kemp, amigo de Dylan que organizó la gira, la Rolling Thunder Revue «sería salir por la noche y encontrarse con la gente, y acabábamos invitándola a venir con nosotros.
Hablando acerca de la promoción mínima del álbum, West dijo: "Con este álbum, no vamos a promocionarlo no sólo a la radio, no tenemos ninguna campaña en la NBA, nada de esa mierda, ni siquiera tenemos ninguna portada. Nosotros acabábamos de hacer un poco de música real".
Literalmente, no paramos de grabar en esos lugares remotos, sino estaríamos descansados para el almuerzo, aunque acabábamos de comer bocadillos.
Al respecto, el humor supuso una parte de la personalidad musical de Dylan, y la gama de material en el álbum impresionó a oyentes como George Harrison, guitarrista de The Beatles. Harrison comentó: «Acabábamos de escucharlo, nos trasladó.
En 1.864 viajó a Bogotá como Ministro Plenipotenciario, misión calificada de difícil en extremo por las dos guerras que acabábamos de sostener con la Nueva Granada.