acacia

(redireccionado de acacias)
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  • sustantivo

Sinónimos para acacia

el acabose

Ejemplos ?
ay un Madrid que no tiene ni flores, ni fuentes, ni frondas. Un Madrid paria y viudo. Sus acacias orondas y sus olmos son muy pobre limosna para sus vías mondas. ¡Oh, Madrid de las rondas!
¡Vanidad que te solazas al leer el suelto en que el Gil Blas anuncia que el richissime Américain don Joseph Fernández y Andrade compró tal cuadrito de Raffaeli, y te hinchas como un pavo real que abre la verdeléctrica cola constelada de ojos, cuando al rodar la victoria de la Orloff, al paso rítmico de la pareja de moros por la Avenida de las Acacias, entre la bruma vaga que envuelve el Bosque a las seis de la tarde, algún gomoso zute, murmura fascinado por la elegancia de los caballos o la excentricidad del vestido de la impure y le dice al compañero: ...Tiens, regarde, ma vieille!
Digo más elegante porque una parte del París frívolo y mundano, que por la tarde se exhibe en la Avenida de las Acacias y se da cita, en las noches de estreno en los grandes teatros, codeó en ella por unas horas al París artista y pensador, que vive encerrado en los talleres, en los gabinetes de experimentación o doblado sobre las páginas que pasado mañana serán el libro a la moda.
Las almas en sus envolturas intangibles, se pierden a lo lejos. Evans se recuesta y musita: –Alice... Alice... en las Acacias... a las cuatro... Se duerme.
El auto se retira. Alice va en busca de Evans. Le ha dicho ayer: "A las cuatro en las Acacias". Evans nunca falta a una cita. De pronto fija la vista en un milord que avanza.
–... y en las Acacias, a las cuatro, las íntimas... –Observo la costumbre de mi amigo Evans Villard y de los que quieran imitarle...
Por todo alrededor había, además de las encinas y robles de la selva, sauces, higueras, granados, acacias y muy viciosa lozanía de otras plantas y hierbas.
Llegó a él, embriagando sus sentidos el blando soplo de la fresca brisa, y en ella los perfumes recogidos al tocar, entre ramas olorosas, blancas acacias y encendidas rosas en los vergeles por abril floridos.
Abril sobre la tierra llegó seguido de inocentes juegos, y en todo pecho virginal encierra del casto amor los poderosos fuegos. Ya la guirnalda trémula corona los álamos y acacias, y el himno alegre de la vida entona el grupo de las Gracias.
III Se abrió la puerta que tiene goznes en mi corazón, y otra vez la galería de mi historia apareció. Otra vez la plazoleta de las acacias en flor, y otra vez la fuente clara cuenta un romance de amor.
– (Antes de separarse, mirándola en los ojos)... ¿Mañana? – (Jugando con la sombrilla) Mañana... en las Acacias... Han partido los caballos. Emoción.
Amenazas. Ludibrio: –Éste saldrá. ¡Es nuestro!, salió a las 12. Tenía una cita en las Acacias. Éste nos pertenecía. Era escritor.