acampado


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Sinónimos para acampado

abocinado

Sinónimos

Ejemplos ?
Aunque Lucrecio estaba acampado entre los hérnicos, un destacamento de saqueadores lo evitó marchando por las montañas de Preneste, y descendiendo hacia las llanuras devastaron los campos de los prenestinos y gabios, luego volvieron a las colinas de Túsculo.
Tú, Quinto Servilio, mantendrás un segundo ejército dispuesto para la acción inmediata, acampado en la Ciudad y preparado para cualquier movimiento, como pasó recientemente, de la parte de Etruria o de los latinos y hérnicos que nos han causado estás nuevas dificultades.
El Senado estaba menos preocupado en insistir en los derechos de los acreedores que por llevar a cabo el reclutamiento, pues habían llegado noticias de que el enemigo avanzaba desde Palestrina y estaba acampado en territorio gabino.
La Fortuna concedió la mayor distinción al cónsul plebeyo, pues al recibirse la información de que un inmenso ejército de galos había acampado en territorio del Lacio, la dirección de esa guerra, debido a la grave enfermedad que por entonces sufría Escipión, se confió por una acuerdo especial a Popilio.
Luego, dejando un fuerte destacamento para guarnecerlo, hacia la tercera guardia condujo sus legiones sin bagajes, por la ruta más corta posible, hasta donde estaba su colega, quien también estaba acampado frente a otro ejército samnita.
Desde que habéis acampado en las afueras, un olor de esencias aromáticas ha salido de vuestras tiendas, y llenado toda nuestra ciudad.
Mientras esto ocurría en Veyes, los volscos y ecuos habían acampado en el territorio latino y estaban causando estragos en sus fronteras.
El dictador mantuvo su ejército acampado de forma permanente, esperando que el Senado declarase la guerra contra aquellos pueblos.
Aquella noche la pasó Losada acampado en el sitio llamado las Montañuelas, y al otro día se puso en movimiento para el valle de San Pedro.
Así, después de haberlos cañoneado bien en su ventajosa posición que no hubo forma de obligarles a abandonar por más que hice provocándolos por varios medios a una batalla, hube de replegarme a esta ciudad de Talca por la mala proporción de mantenerme allí acampado, y recelos según los prácticos del país, de un próximo aguacero, en circunstancias de carecer de las tiendas necesarias para mil quinientos hombres y catorce piezas de artillería con que operaba ese día, y el resguardo de sus correspondientes municiones.
Era en aquellos días de la ofensiva contra la Sierra Maestra, en que nuestras fuerzas, después de la batalla victoriosa de El Jigüe volvieron todas sus armas contra la odiada columna del criminal Sánchez Mosquera, acampado en Santo Domingo.
Cuando se vino a dar cuenta, estaba metido casi casi dentro del campamento enemigo, donde había acampado la tropa enemiga, porque al llegar la noche, en la posición en que se encontraban, acamparon.