acantonar

(redireccionado de acantonada)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para acantonar

alojar

Sinónimos para acantonar

acampar

Sinónimos

Ejemplos ?
Los japoneses, ahora resueltos a montar un asalto por tierra a través de la cordillera de Owen Stanley para capturar Puerto Moresby, pudieron haber tenido éxito ya que virtualmente no había resistencia acantonada en la isla desde el mes de febrero.
La reacción tardía de los conservadores (teniendo en cuenta las dificultades de comunicación de la época), fue tan inútil como teatral: el maestro de escuela Lucio Restrepo ochoa convocó en su residencia al corregidor Pedro Aramburo y otros notables, pues se temía el ataque de los mosqueristas por la trocha de Riosucio, estado del Cauca, para lo cual se inició la conscripción de jóvenes para reforzar la división de Andes, acantonada en Jericó, defender esa frontera y combatir las fuerzas del dictador si fuere necesario.
quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió al general Juan Martín Barrundia —hasta pocos días antes Ministro de Guerra de Barrios y principal candidato a quedarse en la presidencia— que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicándole a Barrundia que la tropa estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad.
Por ello la ayuda que la reina Catalina de Foix prometió a la sitiada Tudela no se llegó a producir, que, como ya se ha indicado, aguantó hasta el 9 de septiembre. Sólo cuando la expedición inglesa acantonada en Guipúzcoa se hizo a la mar, autorizó a sus tropas ayudar a las navarras.
El práctico Nieves era un desertor del ejército, de la guarnición acantonada en Borja, pero aprovechando que nadie lo conocía en Nieva, trabajaba eventualmente para la guardia civil.
Como fuerza nacional, la única que se salvó fue la parte del Ejército de los Andes que estaba acantonada en Chile, más las que San Martín alcanzó a retirar hacia ese país tras la revolución en San Juan.
El 21 de octubre de 1834 llegó al cuartel isabelino de Joaquín de Osma, comandante general de las provincias vascas, con residencia en Vitoria, la noticia de que el carlista Zumalacárregui había abandonado Navarra y atravesado el Ebro a la altura de Cenicero. Osma envió a la división de Manuel O'Doyle, acantonada en Vitoria, a cortarle la retirada.
quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió a Juan Martín Barrundia —hasta pocos días antes Ministro de Guerra de Barrios y principal candidato a quedarse en la presidencia— que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicándole a Barrundia que la tropa estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad.
La persona señalada era el general Manuel Lisandro Barillas Bercián quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicando que estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad.
También fue el responsable de la creación de la Legio VII Galbiana, que sería durante siglos la única legión romana acantonada en la Península Ibérica.
En Abusina, en el Rín, la Cohors III Brittonum estaba acantonada en un fuerte cuyo tamaño, comparado con el antiguo fuerte de la época de Trajano, era tan sólo del 10%, sugiriendo que ahora tan sólo contaba con unos 50 hombres.
Septimio Severo añadió a la Guardia Pretoriana (formada por 10.000 hombres) una legión completa, la Legio II Parthica, que quedó estacionada en Albano Laziale, cerca de Roma. Sería la primera legión en ser acantonada en territorio Italiano desde los tiempos de Augusto.