acariciar

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  • verbo

Sinónimos para acariciar

halagar

Sinónimos

Ejemplos ?
La trompa es lo que más cuida de todo su cuerpo recio el elefante, porque con ella come y bebe, y acaricia y respira, y se quita de encima los animales que le estorban, y se baña.
Mientras el fuego chisporrotea la anciana acaricia con sus secos dedos la hierba fina y lustrosa de un hermoso color verde, deleitándose de antemano con la exquisita bebida que su gaznate de golosa está impaciente de saborear.
De sus hondos pensamientos y de su inquietud continua, sacole la voz del niño que pan y agua le pedía: pues en cuanto oyó su acento y vio su aflicción, se inclina, tierno le toma en los brazos, lo consuela, lo acaricia, y diligente se acerca a la abierta portería, a demandar el socorro que aquel ángel necesita.
Los más hermosos sueños que el joven acaricia, las gratas ilusiones que ardiente concibió, el virgen entusiasmo que inspírale una hermosa, la fúlgida esperanza de pura y santa unión.
La galguita gris tenía en este mundo quien la protegiese, quien la amase, y no era un ciego roñoso, no era un carnicero brutal, que hoy acaricia y mañana atiza un puntapié, sino una señora deslumbradora de majeza y lujo, que derramaba fragancias, que hablaba con tono imperativo, y ante la cual se inclinaban hasta el suelo los guardianes...
Las noches pasa en inquietud constante, olvidando su propio sufrimiento, lo mueve, lo acaricia palpitante, y se inquieta al más leve movimiento.
WALTHER FURST.––Nada cabe esperar; ha muerto. STAUFFACHER.––No ha muerto todavía... Mirad; aún la respiración acaricia su bigote... si parece que duerme tranquilamente...
Dadas sus disposiciones, al extranjero se acerca (que por tal le ha conocido en el porte, traje y lengua), con una taza le brinda, y al niño que tome ruega un bizcocho, que le alarga, y lo acaricia y lo besa.
Más versos, más paso..., me dijo con expresión acaricia dora, acercando a mi mejilla ardiente la suya fría y aterciopelada y embriagándome con su olor a pan fresco y a claveles húmedos.
Y entonces, cual si alguna oculta fuerza le compeliese, el piloto, que aún no había dado respuesta, en pie se puso, y resuelto exclama de esta manera: «A Córdoba; Dios lo quiere; su gracia me favorezca.» Al tierno y precioso niño acaricia, abraza y besa, no sin lágrimas sus ojos, no su corazón sin pena.
He aquí una muestra: «Lunes.- Mi querida Dora continúa muy abatida.- Violento dolor de cabeza- Llamo su atención sobre la belleza del pelo de Jip- D. Acaricia a J.-Asociación de ideas que abren las esclusas del dolor.- Torrente de lágrimas.- (Las lágrimas ¿no son el rocío del corazón?- J.
El obispo lo desafía, el combate se entabla, el obispo es enculado y pierde entre los muslos del lindo muchachito que acaricia un semen libertino tan voluptuosamente provocado.