acariciar

(redireccionado de acariciaba)
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  • verbo

Sinónimos para acariciar

halagar

Sinónimos

Ejemplos ?
Varias veces estuvo tentada de tirar el paquete comprometedor a un lado del camino para librarse de aquella angustia, pero la aromática fragancia de la hierba que a través de la envoltura acariciaba su olfato la hacía desistir de poner en práctica una medida tan dolorosa.
Hubo una corta pausa, durante la cual a mi madre le pareció sentir que miss Betsey acariciaba sus cabellos con dulzura; pero, al levantar la cabeza y mirarla con aquella tímida esperanza, vio que continuaba sentada y rígida ante la estufa, con la falda un poco remangada, los pies en el guardafuegos y las manos cruzadas sobre las rodillas.
El coche rodaba por la carretera con la arrogancia de un carro triunfal, y en su interior los dos esposos, agarrados del talle, mirábanse con pasión. El sombrero de Luis estaba a sus pies, y ella le acariciaba la cabeza.
Se hallaba con su madre en su pobre casita esperando a su padre; aquélla le acariciaba como en otros tiempos y él era feliz pensando en que si le faltaban riquezas le sobraba cariño.
y de tarde en tarde, cuando el amor se lo pedía, cuando el ansia de vivir, comunicándose con todo de todas maneras, le hacía sentir la nostalgia de la visión, de la luz física, del verbo solar... cogía entre las manos la cabeza de su hija, se acariciaba con ella las mejillas...
Estaba sentada en una silla de paja, y en la mano derecha tenía, en vez de cayado, una enorme tranca; la mano izquierda acariciaba en aquel momento una barba de macho cabrío que descendía por las turgencias hirsutas que revelaban de manera indudable la autenticidad del sexo.
Los campesinos le querían porque no era orgulloso. Acariciaba a los niños, no entraba nunca en la taberna, y, además, inspiraba confianza por su moralidad.
El cisne presumía su pelaje de pura sangre y le daba mucha risa cuando el viento lo acariciaba, pues, decía, le hacía sentir cosquillas.
Lucía al verse en los brazos de su marido, dudaba de tanta dicha, y para convencerse de su felicidad, estrechaba su cabeza contra su seno, acariciaba su espesa barba, jugaba con sus sedosos bigotes, y entrelazando sus blancos y delicados dedos con sus ensortijados cabellos, le hacía mil amorosas preguntas.
Había recogido sus piernas sobre los talones y, acurrucada en la cama, adoptó un aire de coquetería indolente. Cada cierto tiempo acariciaba mis cabellos y con sus manos formaba rizos como ensayando nuevos peinados.
Yo extasiado veía a la mujer tierna y ardiente; con su cabellera castaña que acariciaba con mis manos, su rostro color de canela y rosa, su boca cleopatrina, su cuerpo gallardo y virginal, y oía su voz queda, muy queda, que me decía frases cariñosas, tan bajo, como que solo eran para mí, temerosa quizás de que se las llevase el viento vespertino.
Desde el amanecer, un sol de primavera rasgaba la niebla, bebiendo sus argentados jirones y barriéndolos diligente, con presteza mágica. La tierra parecía desperezarse, después del letargo del invierno, y un poco de calor tibio acariciaba su superficie...