acariciar

(redireccionado de acariciaban)
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  • verbo

Sinónimos para acariciar

halagar

Sinónimos

Ejemplos ?
Cabalgaba pensativo, con mi halcón en la mano a través de un prado maravilloso que acariciaban los oblicuos rayos del sol poniente.
Estaba casi siempre en el jardín, y cuando los pájaros cantaban, gritaba con júbilo, como si comprendiese lo que entre sí decían. Las flores la acariciaban con su aroma, reemplazando los besos de una madre, que acaso no había recibido jamás.
Pude recobrar la libertad, pero sólo la aproveché para permitirme unos cuantos paseos por el espacio, con descansos en las ramas de los árboles del paseo vecino. Al volver al lado de mis amas me acariciaban y me decían: -¿Ya estás aquí?
La alegre fogata del hogar, bajo la ancha y negra campana de la cocina y en torno al fuego, sus padres y sus hermanos. Las nudosas manos del viejo acariciaban la rubia candela.
María prestó a aquel canto lúgubre y apasionado mayor atención que la que hasta entonces le había concedido, aun cuando las mismas palomitas se acariciaban en el umbral de su ventana; y permaneció pensativa por muchos minutos.
Las avecitas rumorosas revoloteaban entre los rizos de su protectora y le acariciaban la frente con el vientecillo que levantaban al volar, y bajaban después a posarse en el borde de la copa, en cuyo líquido sumergían la lengua aguda y prolongada como el pistilo de las flores de que se alimentan.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz, ni el ruido de los crótolos, gozaba de distintas maneras.
21. Mientras que comían, y más que comían se acariciaban, se descubrió una barca de pescadores, que bogaba no lejos de la costa. No hacía viento; la calma era completa, y era menester remar.
Con esa firmeza de roca de su carácter que no se dejaba rayar por adversidades de ninguna clase y con su espíritu hecho lanza de diamante, salió de su Provincia y se aventuró con rumbo a la ciudad de Guayaquil, llevando en su corazón un cúmulo de ideales generosos que lo acariciaban a ratos y engañaban su dad de rosa, pintándole castillos dorados de ilusión y empujándolo a acometer todo trabajo, que le sacara de su escasez de medios económicos y lo transportara a mejores días, aún cuando sea con la tortura del dolor y el sacrificio.
Fue denominada la "Madre Intelectual del Líbano". Primogénita de un hogar donde se acariciaban las creencias católicas y se anidaba el amor más intenso a la patria y al prójimo.
Los ángeles le acariciaban manos y pies, con lo que ella sentía menos el frío; y se dirigió rápidamente al palacio de la Reina de las Nieves.
Los rayos de luz acariciaban la superficie de las plácidas aguas, y la corriente seguía fluyendo sobre el lugar donde se había hundido.