aceituna


También se encuentra en: Diccionario.
  • all
  • sustantivo

Sinónimos para aceituna

oliva

Sinónimos

Sinónimos para aceituna

oliva

Sinónimos

Ejemplos ?
Y empezó a curar su melancolía, con glóbulos y duchas al comenzar la primavera, Berta, la niña de los ojos color de aceituna, que llegó a estar fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.
Y las flores, el fauno orgulloso, la luz del día, vieron cómo en el carro del hada iba por el viento, plácida y sonriendo al sol, Berta, la niña de los ojos color de aceituna, fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.
Paquiro mudó de sitio en su boca la aceituna recién escamoteada, y repúsole a la gitana sonriendo: -Calla tú, hija, que es un flemón que tiée el mal de San Vito y tan pronto lo tengo en un sitio, como se me pone en el otro.
Y sabréis, ¿cómo no?, que no fueran los glóbulos, no; no fueron las duchas, no; no fue el farmacéutico, quien devolvió salud y vida a Berta, la niña de los ojos color de aceituna, alegre y fresca como una rama de durazno en flor, luminosa como un alba, gentil como la princesa de un cuento azul.
Sí, al palacio del sol, de donde vuelven las niñas como Berta, la de los ojos color de aceituna, frescas como una rama de durazno en flor; luminosas como un alba, gentiles como la princesa de un cuento azul.
Del cupé saltó como pudo, y no con pies ligeros ni piernas firmes, un hombre flaco, de color de aceituna, todo huesos mal avenidos, de barba rala, a que el polvo daba apariencia de cana, vestido con un terno claro, de verano, traje de buena tela, cortado en París, y que no le sentaba bien al pobre indiano, cargado de dinero y con el hígado hecho trizas.
La aceituna, la achicoria y la humilde malva proveen a mi sustento, y sólo te suplico, hijo de Latona, que me permitas gozar sano de cuerpo y alma los pocos bienes adquiridos, y que no se arrastre torpemente mi vejez, privada de pulsar la cítara.
Así, Manolilla cumplirá quince años en las primeras hierbas. Así, Antonia se casará después de la aceituna. Así, Manuel se morirá en la caída de la pámpana.
Mas el queso sale a plaza la moradilla va entrando, y ambos vienen preguntando por el pichel y la taza. Prueba el queso, que es extremo, el de Pinto no le iguala; pues la aceituna no es mala bien puedes bogar su remo.
La mazorca ostenta su sedosa cabellera; la uva se endulza, como apercibiéndose a la vendimia; el higo ya gotea miel; la aceituna se ennegrece y se ablanda; la almendra cae de su encierro, perfumada por las olorosas gomas; el melocotón ofrece, tras la aterciopelada pelusilla, sus ricas carnes; el melón y la sandía convidan con su frescor, en tales términos, que bien puede llamarse el campo, en semejante estación, el festín de los festines.
Entre las jaras, tarajes, lentiscos y durillos, en la espesura de la fragosa sierra, á la sombra de los altos pinos y copudos alcornoques, discurren valerosos jabalíes y ligeros corzos y venados; por toda la feraz campiña abundan la liebre, el conejo, la perdiz y hasta el sisón corpulento, y toda clase de palomas, desde la torcaz hasta la zurita. No bien empieza á negrear y á madurar la aceituna, acuden de África los zorzales, cuajando el aire con animadas nubes.
Aunque sea el novio un miserable jornalero, procura que su novia, no bien llega á ser su mujer, salga de todo trabajo, no vuelva á escardar ni á coger aceituna, y sea en su casa como reina y señora.