acendrado


También se encuentra en: Diccionario.
  • adjetivo

Sinónimos para acendrado

Ejemplos ?
Sin embargo, de esto debemos un eterno recuerdo de gratitud al acendrado patriotismo de los prohombres de nuestra revolución que el 21 de febrero de 1811 permitieron "el comercio con las naciones amigas o neutrales", y que en 1813 promulgaron el reglamento de "apertura y fomento del comercio y navegación", estableciendo nuestras relaciones comerciales sobre la doble base de la libertad y reciprocidad.
Harto había notado Nuño la fina devoción y el acendrado rendimiento con que el mancebo cautivo miraba y servía a su señora; pero no se atrevía a sospechar que ella pagase con amor tan delicados extremos, si bien advertía que a veces, bajo la ardiente mirada del joven, doña Mencía bajaba suave y lánguidamente los ojos, y tal vez se ponía encarnada como las amapolas, y aún creyó percibir en ocasiones, por entre los párpados y sedosas pestañas de ella, asomar una lágrima, que más que amarga parecía ser de ternura.
El fuego que brota de vuestro semblante es capaz de aterrar a esos mercenarios viles. Franqueáis vuestros bienes; os alistáis en el ejercito; tomáis cuantos recursos dicta el Patriotismo mas acendrado.
Finalmente, el actual Gobierno considera que toda la tarea antes reseñada ha de encontrar en la familia su más sólido fundamento, como escuela de formación moral, de entrega y generosidad hacia los semejantes y de acendrado amor a la Patria.
El día 15 de julio del año de 1808, cerrará el círculo de los timbres de Venezuela, cuando recuerde el acendrado patriotismo con que, para eterno oprobio de la perfidia, juró conservar a la corona de Castilla íntegra, fiel y tranquila esta preciosa porción de su patrimonio.
Era uno la vista fotográfica, prolija y magistralmente iluminada con colores, de un extenso y magnífico salón oriental, lleno de primores y de peregrinas elegancias. En todo se advertían y se admiraban pasmoso lujo asiático y muy acendrado buen gusto.
Cauteloso, pérfido aun a las puertas de la muerte, quiso abusar de su ternura y de su dolor: - Príncipe – le dijo – si no hubiera tenido durante mi vida mil pruebas de tu amistas, me bastaría para creer en tu acendrado cariño el sentimiento que te causa mi perdida.
Finalmente, interesa hacer constar que, al promulgar esta disposición, se tiene muy presente que tanto en Guipúzcoa, Como en Vizcaya, existen españoles de acendrado patriotismo que antes y ahora sintieron vivamente la causa de España.
Ni queremos, ni podríamos renunciar al sitio que la clara inteligencia, el tesón y el patriotismo acendrado del presidente López Mateos han obtenido para México en el exterior; antes bien procuraremos acrecentar el prestigio y las influencias del país, en servicio de la humanidad, así como el aprovechamiento de los beneficios derivados de la solidaridad internacional.
Probablemente, ese mismo día se nombra Jefe Político y Militar de la Provincia al doctor José María Vásquez de Novoa. Como así se designa a un extraño, a uno que ha dado pruebas de acendrado realismo, para desempeñar cargo tan alto y delicado.
En la firme resolución de llenar este deber sagrado, consultando para todo ello los medios posibles de acierto y removiendo enérgicamente cualquier obstáculo que la falta de acendrado patriotismo o una positiva infidencia pudiera oponerle; bien meditada y calculada la posición del país y las necesidades de todo género a que es fundamentalmente indispensable acudir entre las cuales la de afianzar más y más las garantías individuales y robustecer la acción del Gobierno con la cooperación de todos los buenos, oído el dictamen de ciudadanos de madura experiencia, de conocida probidad, luces y decisión acreditada, ha acordado y decreta: Artículo 1) – Queda disuelto desde este día por ministerio de la ley, la 5ta.
Sus mentas, su trágica reputación tantas veces encarecida, parece no admitir otra fisonomía ni otra encarnadura que la consagrada en las mentes por las vulgarizaciones del lombrosianismo, y tal es nuestra certidumbre de que se ha acendrado este juicio en el público, que tememos, al concluir el retrato del gran vándalo riograndense, se nos grite: ¡Mentira!