aceptar

(redireccionado de acepté)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para aceptar

admitir

comprometerse

Sinónimos

Antónimos

reconocer

Sinónimos

admitir

Sinónimos

Sinónimos para aceptar

aprobar

Sinónimos

Ejemplos ?
Fui recibido perfectamente por el cabecilla suriano, quien manifestó deseos de conocer a mi oficialidad la que en seguida le fue presentada; a continuación de esto fui, invitado para pasar a Tepalcingo, lo que acepté llevando mis fuerzas, pernoctando en ese lugar, donde existía un número de zapatistas aproximado a mil trescientos.
Más exactamente, estos son mis nombres de pila primero y segundo. Acepté el apellido Simpson con cierta repugnancia, porque el mío, el verdadero, Froissart, tiene razones para un perdonable orgullo, pensando en fundar mi descendencia desde el inmortal autor de las "Crónicas".
Ni siquiera dónde dormir, pues la nueva casa no estaba terminada y antes de que fuera posible irme a la de Pepe, mi hijo, acepté el techo amigo de Carlos Hank que, a partir de ese momento, extremó el trato amistoso, afectuoso, considerado y leal.
Hoy en día, en una de las decisiones más difíciles de mi Presidencia, acepté la renuncia de dos de mis más cercanos colaboradores en la Casa Blanca, Bob Haldeman, John Ehrlichman y dos de los mejores funcionarios que he tenido el privilegio de conocer .
me dieron ganas de salirme... pero nomás pa' que ni ustedes ni ella dijeran que era yo un apretado, acepté. Le haré un favor a esta pinche vieja, pensé.
Sus votos fueron un mandato, que acepté, para completar las iniciativas que se inició en mi primer mandato y cumplir las promesas que hice para mi segundo mandato.
Tan grande apoteosis no se hace a ningún vivo: soberbio quien la acepte, par es de Satanás, y el pueblo que le ensalce le humillará agresivo: no a mí, que ni la ansiaba ni la acepté jamás.
Estaba tan cansado de llevar esta doble vida que acepté; deseaba saber de una vez por todas quién era víctima de una ilusión, si el cura o el gentilhombre, y quería acabar con uno o con otro o con los dos, pues mi vida no podía continuar así.
Como lo estaba deseando, acepté y salimos dejando a mi tía, que no tenía ganas -según dijo- de aventurarse por allí, pues, si no me equivoco, tomaba todos los Tribunales judiciales por otros tantos depósitos de pólvora, siempre a punto de estallar.
Y luego, pues, a mí me tocó cumplir, y en verdad lo dije muchas veces: solo y solo yo acepté ser candidato a la Presidencia de la República en 1998, porque veíamos una posibilidad de que llegando al gobierno pudiéramos abrir las compuertas al Poder Constituyente Originario sin necesidad de volver a las armas, que era otra opción que no quisiéramos nunca tomar, no quisiéramos nunca tomar de nuevo, pero no está en nuestras manos decretar los caminos de la historia.
También ellos habían oído hablar de aparecidos, y me rogaron que pasara la noche en la granja. No acepté, naturalmente, sus consejos, y les ordené que me prepararan la cama en la habitación donde había cenado.
Cuando se paró para despedirse acepté y cerré con las dos manos la derecha del gran hombre que había hecho vibrar la espada libertadora de Chile y el Perú.