acercar

(redireccionado de acercaba)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para acercar

aproximar

Antónimos

Sinónimos para acercar

Ejemplos ?
Cuando una bandada de aves se acercaba a ella, le parecía que daba la vuelta y cada una se escabullía despavorida, en completa confusión...
Mientras me acercaba experimenté una extraña sensación de repugnancia, y sólo me decidí a hacerlo porque mi tarea me obligaba a ello.
Ammi no les hubiera hablado del pozo de haber sabido que iban a actuar inmediatamente. Se acercaba la puesta de sol y estaba ansioso por marcharse de allí.
Estas amabilidades del Capitán Veneno y, sobre todo, el canto de la jota aragonesa, eran privilegio exclusivo en favor de la madre; pues tan luego como Angustias se acercaba a la alcoba cesaban completamente, y el enfermo ponía cara de turco.
La suerte quiso que mientras el ladrón acercaba cautelosamente la hojarasca húmeda, cuatro o cinco abejas se posaran en su mano, sin picarlo.
Por el norte del patio avanzaba solo el caballo en que había ido el peón. Los perros se arquearon sobre las patas, ladrando con furia a la Muerte, que se acercaba.
Era el Conejo Blanco que volvía, espléndidamente vestido, con un par de guantes blancos de cabritilla en una mano y un gran abanico en la otra. Se acercaba trotando a toda prisa, mientras rezongaba para sí: - ¡Oh!
La luz melancólica del atardecer daba tonos tristes al aposento; Rosalía, atenta al menor rumor, no apartaba los ojos de la puerta; la impaciencia adquiría en ella trágicas manifestaciones; comprendía que su fin se acercaba...
Las habló algún tiempo en presencia de Critón y dioles órdenes; después hizo que se retiraran las mujeres y los niños, y volvió a reunirse con nosotros. El Sol se acercaba ya a su ocaso, porque Sócrates había estado bastante tiempo en el baño.
Era todo entusiasmo. Aquél que se acercaba a pedirle ayuda nunca había recibido respuestas negativas. Quien necesitaba algo, podía acudir a él sin temor, con la convicción de que atendería a sus ruegos.
hasta ayer, por la mañana, cuando me acercaba al balcón de mi recámara, temblando de melancolía, lo miré en aquella esquina -y señaló -Inmediatamente bajé para traerlo a casa.
Contemplé en el colmo de mi consternación cómo la corriente me arrastraba hacia un gigantesco remolino. No sabía qué hacer; me hallaba desesperado. Cada vez más me acercaba al acuoso torbellino. Pedía auxilio.