acercar

(redireccionado de acerqué)
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Sinónimos para acercar

aproximar

Antónimos

Sinónimos para acercar

Ejemplos ?
La Marquesa de Tor, con el gesto familiar y desabrido que solían adoptar para hablarme todas mis viejas y devotas tías, me llamó al hueco de un balcón: Me acerqué reacio porque nada halagüeño presagiaba.
Mientras, me acerqué al tarjetero, cogí la carta, la metí en mi bolsillo y la reemplacé por un facsímil (de sus caracteres externos) que había preparado cuidadosamente en casa, imitando el monograma de D, con mucha facilidad, por medio de un sello de miga de pan.
Y entonces, poniéndome de pie, me acerqué a Gan e intenté pasarle la mano por la cabeza; pero Gan se retiró velozmente, y encogiendo el labio superior se quedó mostrándome los dientes como una fiera que quiere morder.
¿No cree usted, señorita, que éste me quería de veras V Y la condenada vieja acariciaba con la mano al inanimado animal, cuyo esqueleto temblaba sobre su armazón de alambres. Me acerqué á mi querida y la vi pálida como un cadáver..
"Ansiosamente esperé la noche, y llegó la noche, y después la hora primera. Cautelosamente me acerqué al portal, cuya puerta estaba entreabierta.
"De pronto Alí me hizo una señal. Me acerqué a él y dijo: "-Estos perros enemigos del Profeta saben que estoy enfermo. "Lo miré, sorprendido, a él y a los cargueros.
Me parecía, sin embargo, como si hubiera pasado mucho tiempo. Me acerqué a la ventana abierta. Todo lo de fuera me pareció distinto de lo que siempre había visto.
Es un regalo que te hago, Bradomín. Yo me acerqué para recibirlo de sus manos reales. La Señora, me lo entregó diciendo: —¡Que aleje siempre de ti las balas enemigas!
Nos habían abandonado, aterrorizados por la enfermedad cuya peligrosidad conocían. "Tomé mi revólver, me acerqué a Alí y le encañoné cuidadosamente la cabeza.
"Dando un rodeo en torno del cadáver de Alí, me acerqué al lugar donde los indigenas habían abandonado las bolsas de provisiones; preparé un poco de cacao, y deshecho por la fatiga, pensando torpemente que yo podía estar también enfermo de la enfermedad del sueño, apoyé la cabeza en una bolsa, y bajo la oscuridad del ramaje me quedé dormido.
Se quitó, no sin esfuerzo, su anillo de diamantes; me acerqué para que me lo diera, pero él corrió antes hacia la Venus y le puso el anillo en el dedo anular volviendo luego a su puesto a la cabeza de los illenses.
Me acerqué a ellas y seguí andando justo a lo largo de la raya que su flujo y reflujo dejaba en la arena gruesa, salpicada de retazos de largas plantas marinas, restos de caracolas y cintas serpenteantes de los carrizos.