Ejemplos ?
-Pos peor te pones tú, chavó, cuando te subes a la bolina, que le metes siempre a uno por los ojos no esa nariz, sino ese acordeón que Dios te puso en la cara.
Fuimos introducidos, agasajados y pronto, al compás de la orquesta, limitada a una guitarra y un acordeón (los esfuerzos para obtener un órgano habían sido vanos), nos hundimos en un océano de valses, polkas y mazurcas, pues las damas se negaban a una segunda edición de la primera cuadrilla, que, a la verdad, había permitido al cojo Videla desplegar calidades coreográficas desconocidas, y que después supimos habían sido inspiradas por una representación de Orfeo con que se había regalado en una noche de escapada.
De tiempo en tiempo nos llegaba la noticia de un aparato que, regido por un hilo, ponía de punta la aguja en las sillas de Larse, Gigena o Ramsay en el momento de sentarse; la transformación de una galera profesional en acordeón silencioso, etc.
La fiesta estaba en su apogeo, y el italiano del acordeón, despreciando profundamente a su acompañante de la guitarra, hacía maravillas de ejecución, bajo ritmos caprichosos y excéntricos que llegaban vagamente a nuestros oídos, pues hacía rato que bailábamos al compás de una música interior, cuando, después de haber oído el galope de un caballo, vimos aparecer a uno de los condiscípulos de la Chacarita en la puerta del rancho, con la fisonomía pálida que debía tener Daniel al entrar de una manera tan intempestiva en la sala del festín de Baltasar.
En casi todas las puertas sonaban el acordeón con su chillona melancolía, la guitarra con su rasgueo soñador, el canto a coro desentonado y estridente, y algunas veces, en las esquinas, estallaba una tempestad de aullidos, el estrépito de la lucha cuerpo a cuerpo, y los antipáticos perros chatos chocaban sus amenazantes cabezas de foca, hasta que el silletazo de algún vecino de buena voluntad los ponía en dispersión.
Pero, al hacer una pausa, se oyó la voz del Menut, que decía lentamente, con rabia y acentuando las palabras como si las mascase: -Tú eres un morral...; sí, señor: un morral. Todos se pusieron en pie, rodaron las sillas, cayó el acordeón al suelo, lanzando un quejido; pero...
¡Bueno, a bailar, entonces!... (Nicanora sienta al chico a su lado. Entra David tocando el acordeón. Se forman parejas.) FORTUNATO.
El adolescente en momentos se pasa horas y horas escuchando música moderna, a pesar de los fuertes disgustos con los mayores que detestan sus gustos, por considerarlos pocos atractivos y nada musicales, y tiene deseos de aprender a tocar la guitarra electrónica, la batería y en menor escala el piano, el acordeón y el órgano.
Y como desde que recibí la carta de mi novia no cato el rancho y me he puesto más pajizo que una hopa, el sargento Candileja, que es un hombre que sabe jasta tocar el acordeón...
Las ranas torturan su acordeón un "piano" de Mendelssohn que es un gemido de ranas; habla de cosas lejanas un clamoreo sutil; y con aire acrobatil, bajo la inquieta laguna, hace piruetas la luna sobre una red de marfil.
Los nuevos amores de Pepeta tenían la acera por escenario, y por coro aquel corrillo donde sonaba el acordeón y ella recibía honores de reina festejada.
El calor era rajante, y quedaban sumidos en el anhelante sueño de la siesta todos los habitantes del pueblo, cuando, en la fonda «La Nueva América», empezaron a sonar los acordes de dos guitarras y de un acordeón, incitando a bailar a los convidados y también a los que quisieran.