acostar

(redireccionado de acostaba)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para acostar

Sinónimos para acostar

Ejemplos ?
Refrenando un terror de catástrofe, Erdosain se hundía otra vez en su cama. –No me acostaba, sino que permanecía sentado, casi apoyada la espalda en la almohada, mirando las tinieblas.
Los ruidos eran lejanos; los oía como si mis oídos fueran ajenos. Veía las cosas o muy lejos o muy cerca; cuando me sentaba todo daba vueltas y cuando me acostaba mi cama se movía como un buque.
-se decía una noche mientras se acostaba en busca del sueño, único amparo que hallaba en medio del aburrimiento que empezaba a perseguirle.
-preguntó Steerforth con despreocupación. -¿No te acuerdas de Traddles? Traddles, que se acostaba en el mismo dormitorio que nosotros en Salem House. -¡Ah!
Por fin se acostaba, conservando puesto el gorro; se lo calaba hasta los ojos, y unos momentos después volvía a levantarlo, para cerciorarse de que la luz estaba bien apagada.
Siempre a las doce en punto de la noche llegaba a mi cuarto, se acostaba conmigo, me bajaba los calzones y comenzaba a manocearme.
En los días que el mar estaba agitado la señora Margarita se acostaba en su camarote, y hacía andar sus ojos por hileras de letras, en diarios y revistas, como si siguieran caminos de hormigas.
Después, durante varios días, no tuvo queja de ella el Cachete: la Gorgoritos no separábase de su lado más que para ocuparse al galope de sus más indispensables quehaceres domésticos; no se acostaba, dormía a ratos en una mecedora junto a la cama, confortábale el espíritu hablándole de cosas agradables, entreteniéndole con los chismes de la vecindad, y hasta, desde una tarde en que él púsose mohíno al verla encorsetada y con flores en el pelo, había renunciado a toda coquetería y veíala siempre de trapillo y sin avalorar con adorno alguno sus irresistibles encantos.
Aquiles se acostaba para que no se le enfriasen los pies al calentársele la cabeza; y sentado en el lecho, que parecía sepultura, meditaba gran parte de la noche, primero acompañado de la mísera luz del velón, después de las doce a oscuras; porque la patrona le había dicho que aquel gasto de aceite iba fuera de la cuenta del pupilaje.
Con estos sentimientos, no hubo ya para los cuatro hijos mayores afecto posible. La sirvienta los vestía, les daba de comer, los acostaba, con visible brutalidad.
Apenas Josefina se acostaba, Víctor sacaba de un baúl viejo una gran caja y hacía, con lo que guardaba en ella, figuritas de madera o de barro, que luego pintaba con bastante acierto.
Nos metíamos en un coche; si no, pulmonía segura para Remigio. Llegábamos a casa. Se acostaba. A la mañana siguiente se presentaba en mi cuarto con cercos morados en los ojos, y pálido.