acostar


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Sinónimos para acostar

Sinónimos para acostar

Ejemplos ?
El obispo dejó en él algo de semen, los otros tres compañeros volvieron a excitarse y se fueron a acostar como la víspera, es decir, cada cual con las mujeres que habían tenido en los canapés y cuatro jodedores que no habían aparecido desde la cena.
- No puedo más -murmura-. Hay que irse a acostar. El caballo, como si hubiera entendido las palabras de su viejo amo, emprende un presuroso trote.
El cochero no le ha hecho caso, se ha vuelto a acostar, se ha tapado la cabeza con la colcha y momentos después se le oye roncar.
Agradeció Leocadia a Teodosia, que ella pensaba ser Teodoro, sus muchos ofrecimientos, y diole licencia de decir a su hermano todo lo que quisiese, suplicándole que no la desamparase, pues veía a cuántos peligros estaba puesta si por mujer fuese conocida. Con esto, se despidieron y se fueron a acostar: Teodosia al aposento de su hermano y Leocadia a otro que junto dél estaba.
Madame Bovary enrojeció; él se apartó, creyendo que sus ojos quizás habían sido algo impertinentes. Después Emma volvió a acostar a la niña, que acababa de vomitar sobre su babero.
Barrieron, fregaron el suelo y los cristales, quitaron el polvo y ya eran las doce y media cuando Tadeo, el sacristán, que estaba rendido por haber sido el que hiciera el trabajo más rudo, dijo a los niños: -Poco queda ya para terminar; las velas las podéis poner sin mí y luego os iréis a acostar como yo voy a hacerlo ahora mismo.
5 Y corriendo luego á Eli, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vuélvete á acostar. Y él se volvió, y acostóse.
Joaquina, la vidriera, que se levantó esta mañana al amanecer, y que ha trabajado todo el día y toda la noche como una leona, se ha dormido junto a la apagada chimenea, esperando a que su esposo termine los discursos y libaciones que recomenzó después de acostar a los dos consuegros...
II Con fecha 2 de Diciembre de 1801 presentó Mendoza, anle el ilustrísimo obispo Minayo y Sobrino, un recurso querellándose contra el seminarista ordenado en grados menores don Francisco Bazo y Villanueva, porque éste, con el pretexto de que tenía una encomienda que entregarle, lo llevó á su casa en la tarde del domingo 29 de Noviembre, lo condujo á una de las habitaciones interiores, y con sus criados, que le menudeaban golpes, le hizo vendar los ojos y acostar sobre un colchón.
Pedro se levantaba y después de hacer un recorrido por el corralón, regresaba con una piedra en la boca, que depositaba en las manos de sus amos. Don Santos, a medio acostar, jugaba con su pierna de palo y les lanzaba miradas feroces.
Fui a buscar mi espada e intenté salir, pero vi que la puerta estaba cerrada. Les dije a los aparecidos lo que ocurría, pero no me contestaron. Entonces me fui a acostar y dormí hasta el alba.
Púsose luego por obra; y, en resolución, mostrando gran sentimiento, el primer huésped abrió a la justicia, y el segundo, pidiéndole perdón del agravio que al parecer se le había hecho, se fue acostar en el lecho desocupado.