Ejemplos ?
–He tenido ojos verdes como las algas que crecen al pie de los muros de mi palacio y que son las que dan al mar ese color verde que admiráis tanto, señora.
Pedro, al ver esto, se dirigió al pueblo: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de esto, o por qué nos miráis fijamente, como si por nuestro poder o piedad hubiéramos hecho caminar a éste?
No, cuando en vuestro credo político, cuando en vuestra ley fundamental apenas se menciona a Dios sino lo necesario para dar ocasión a que los vuestros le nieguen y le injurien; y en vuestros actos ofrecéis la patria, que no os pertenece, a un reyezuelo extranjero que la ultraja despreciándola. ¿Admiráis, sin embargo, su gloria?
BACO: Cielos, ¿cómo pudo ser? TEBANDRO: Señor, pues cuando vos mismo habéis sido el agresor, ¿os admiráis? BACO: Pues me admiro, claro está que no fui yo; que mal pudiera mi brío querer, con negar la culpa, hacer bajeza el delito.
Si me hubieras consultado, yo te habría aconsejado que retrasaras un poco la publicación de tus versos; o, si eso te desagradaba, que publicaras anónimamente al principio, y después, cuando tu canto hubiera conquistado amantes - la única clase de amantes que realmente vale la pena conquistar-, haberte dado la vuelta y dicho al mundo: «Estas flores que admiráis las he sembrado yo, y ahora se las ofrezco a alguien a quien tenéis por paria y proscrito: son mi tributo a lo que yo amo y reverencio y admiro en él».