Ejemplos ?
Andrés Scoto en su Biblioteca le llama singular honra de la España por su excelente juicio, y sus escritos profundos : y en otra parte dice, que con los rayos de su saber confundió a sus émulos, y los obligó á que le admirasen .
Pero para compensar estas desventajas, la marquesa de Aubrión le había enseñado a su hija a afectar aire distinguido, la había sometido a una higiene que mantenía provisionalmente la nariz en un color pasable, la había enseñado el arte de componerse con gusto, la había dotado de bonitos modales, la había enseñado a dirigir esas miradas melancólicas que interesan a un hombre y que le hacen creer que va a encontrar el ángel tan vanamente rebuscado, la había enseñado a mostrar el pie para que admirasen su pequeñez en el momento en que la nariz tenía la impertinencia de enrojecer, y, finalmente, había sacado de ella todo el partido posible.
El pavo real, por cierto, era orgulloso del esplendor de su cola, pero, más que todo, recomendó a los jueces la suavidad de su canto; el perro ñato ponderó lo chato de su hocico, lo mismo que el elefante había ponderado lo largo de su trompa, y el zorro no dejó de llamar la atención sobre lo puntiaguda que era su nariz, asegurando que esto era el verdadero colmo de la belleza. El avestruz quería que todos admirasen lo corto de sus orejas, y el burro sacudía las suyas para hacer valer su tamaño.
Yo quisiera que estos marineros de Ciérvana vinieran a Madrid y fuesen en viaje peregrinante por las grandes ciudades hispanas, para que los hijos de los obreros sindicalistas, los frecuentadores de tabernas y clubs los admirasen.
En 1880 tres arcos con escaleras fueron construidas en el portal frente al complejo, para que los visitantes admirasen mejor el patio.