adorar

(redireccionado de adorase)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para adorar

idolatrar

Antónimos

reverenciar

Sinónimos para adorar

Ejemplos ?
Esta, ni aun aquellos, han osado afirmar que la pueden dar; ni aun aquellos, digo, que para que el vulgo necio los adorase, porque pensaban que eran muchos en demasía, y que ninguno de estar ocioso, les repartieron con tanta prolijidad y menudencia todos estos oficios temporales.
Si después del Diluvio, desde Noé hasta Abraham, se hallan algunas familias que viviesen según Dios Después del Diluvio, si los vestigios y señales del camino de la Ciudad Santa se continuaron o se interrumpieron con la intervención de los tiempos perversos, de modo que, no hubiese hombre que reverenciase y adorase a un solo Dios verdadero...
Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase.
Y le dize al dicho Atagualpa Ynga que tanbién es enbajador y mensage de otro señor, muy grande, amigo de Dios, y que fuese su amigo y que adorase la crus y creýse el euangelio de Dios y que no adorase en nada, que todo lo demás era cosa de burla.
La historia de su martirio nos dice que el rey Sapor le propuso que adorase al sol; pero sabido es que los persas no rendían culto al sol: lo consideraban como un emble­ma del buen principio de Ahura Mazda u Ormuz, el dios crea­dor que ellos reconocían.
Y que para asegurar a Laura del suyo, pondría en manos de su excelencia a Nise, causa de tantas desventuras, para que la metiese en un convento, porque apartado de ella y agradeciendo a Laura los extremos de su amor, la adorase y sirviese eternamente.
"Porque has de saber que desde mis tiernos años, o a lo menos desde que tuve uso de razón, no sólo la amé, mas la adoré y serví con tanta solicitud como si no tuviera en la tierra ni en el cielo otra deidad a quien sirviese ni adorase.
María, al verle embebecido contemplándola, besándola el delantal en cuanto ella se distraía, de rodillas a veces y con las manos en cruz, o como las tenía casi siempre el mismo Papa, sentía grandes remordimientos y grandes delicias. ¡Qué no hubiera dado ella porque su novio no la adorase así!
Porque el pueblo de Israel no creyó a Moisés, como creyeren los lacedemonios al legislador Licurgo cuando les dijo que había recibido de Júpiter o de Apolo las leyes que él había formado para sí solo, porque cuando se dio la ley al pueblo a quien se mandaba reverenciase y adorase a un solo Dios, a vista del mismo pueblo apareció en cuanto fue necesario la Majestad y Providencia divina con maravillosas señales y movimientos, para promulgar la misma ley que nos enseña cómo ha de servir la criatura a su Criador.
En aquel estanque solían bañarse y hasta nadar un poco, tan largo era, Laura y Finamora; y bien que ésta adorase a su señorita, nunca había podido evitar un movimiento de dolorosa envidia, cuando veía sumergirse en el agua aquel cuerpo tan blanco que parecía aclarar el cristal oscuro como con el reflejo de una brillante nube.
Parace que la Divina Providencia que le hizo á su semejanza le ha dotado de esta prodigiosa memoria, entendimiento y libre voluntad para que recordase y agradeciese el gran beneficio de haberle hechoser racional, le amase, le adorase, y no cesase de darle gracias libremente desde el momento mismo en que la razón le ilumina, y pone en juego las elevadas potencias de esta noble é inconcebible alma racional.
Porque acaso, lo que es más creíble, también entre los hijos de aquellos dos; aun antes que se comenzase a fundar Babilonia, hubo ya quien ofendiese y despreciase a Dios entre los hijos de Cam, quien le adorase y tributase culto; con todo, debemos creer que de los unos y de los otros nunca faltaron buenos y malos en la tierra; pues Como dice el real profeta: «Todos han declinado de su obligación, todos se han vuelto abominables, no hay uno solo que obre bien», en ambos salmos donde se hallan estas expresiones se leen también éstas: «¿Acaso no sentirán mi ira y mi omnipotencia todos los que obran maldades, y los que devoran a mi pueblo como si fuese pan?» Luego había entonces pueblo de Dios.
10 Tú, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro: 11 Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
20 Aquel día arrojará el hombre, á los topos y murciélagos, sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; 21 Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra.
El dios judío no renegaba de la existencia de esos rivales, sólo que no quería que su pueblo los adorase a su lado, porque ante todo Jehová era un dios muy envidioso y su primer mandamiento fue éste: “Soy el señor tu Dios y no adorarás a otros dioses más que a mí.” Jehová no fue más que un esbozo primero, muy material, muy grosero del idealismo moderno.