adorar

(redireccionado de adoren)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para adorar

idolatrar

Antónimos

reverenciar

Sinónimos para adorar

Ejemplos ?
Elijan, pues, lo que más les agradare, porque si ofenden a estos dioses con una fidelidad bien guardada, busquen a los pérfidos y fementidos que los adoren; pero si teniéndolos aún propicios pueden perderse y acabar los hombres, y las ciudades ser afligidas con muchos y graves tormentos, sin provecho ni fruto alguno de esta felicidad los adoran.
De la astucia de los demonios para engañarnos, queriendo que se cuenten sus culpas, falsas o verdaderas Pero los malignos espíritus, a quienes tienen por dioses, se complacen en que se cuenten de ellos aun las obscenidades que nunca cometieron, a trueque de empeñar y trabar las almas de los hombres con semejantes opiniones como con redes, y llevarlos consigo a los tormentos que les están aparejados; ya las hayan cometido hombres a quienes desean los tengan por dioses los que se lisonjean en la ceguedad e ignorancia humana, y con el fin de que los adoren también por tales...
Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen.
Que la inicua retención de la sagrada persona de nuestro Augusto Fernando Séptimo en Francia, no impide el que sus vasallos de ambos hemisferios, reconozcan inflexiblemente a su soberana autoridad, adoren su persona...
9 He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser Judíos, y no lo son, mas mienten; he aquí, yo los constreñiré á que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.
Quédense por ahora con sus ilusiones los que creen que si los protestantes, los moros y los judíos no han llenado a España de fábricas, de bosques y de jardines ha sido porque se les ha negado el permiso para edificar capillas, mezquitas y sinagogas en las cuales adoren a Dios, según sus respectivas fórmulas, esos señores de quienes tanto se espera; y vamos, sin más preámbulos, al asunto de que quiero ocuparme hoy.
Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.
Has de saber – que Alá te guíe a su obediencia – que la hanifía era la religión de Abraham –la paz sea con él- y consiste en que adores solamente a Alá con sinceridad, como dice: (Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren) (Los Vientos 51:56) Al haber sabido que Alá te ha creado para adorarle; has de saber que la adoración no es válida como adoración excepto con el monoteísmo, como la oración (Salâh) no es válida como oración excepto con la purificación, entonces, si se incorpora el politeísmo a la adoración la invalida, como la impureza al incorporarse al estado de purificación.
Nosotros adoramos a Dios, no al cielo ni a la tierra, de los cuales consta este mundo, ni alma ni a las almas que se hallan repartidas entré todos y cualesquiera vivientes, sino a Dios, que hizo el cielo y la tierra y todo cuanto hay en ellos, el cual creó todas las almas, así las que viven y carecen de sentido y de razón, como las que sienten y usan también de la razón CAPITULO XXX Cómo se distingue el criador de la criatura para que no se adoren por uno tantos dioses cuantas son las obras de un mismo autor Empezando a discurrir ya por los efectos...
«Por lo que sucedió, añade, que los egipcios llamaron a estos animales santos, ordenando que en todas las ciudades se adoren las almas de los que en vida los consagraron; de tal suerte, que con sus leyes se gobiernen y se llamen con sus propios nombres.» ¿Dónde está aquella que parecía queja lastimosa, que vendría tiempo en que la tierra de Egipto, venerable asiento de los delubros y templos, estaría llena de sepulcros y de muertos?
Porque hablando este autor de los dioses y de los hombres,; lo cual no se entiende bien de este modo si no entendemos que entonces aprovecha la ciencia cuando va asociada de la caridad, pero sin esta hinchazón, esto es, sin la que levanta y ensoberbece a manera de gran ventosa; hay, pues, en los demonios ciencia sin caridad, y por eso son tan altivos, esto es, tan soberbios, que han procurado todo cuanto pueden, y con quien pueden todavía procuran que los adoren y tributen el honor y el culto que saben que se debe al Dios verdadero...
Cómo se distingue el criador de la criatura para que no se adoren por uno tantos dioses cuantas son las obras de un mismo autor CAPITULO XXXI.