albo


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  • adjetivo

Sinónimos para albo

blanco

Sinónimos

Antónimos

Sinónimos para albo

albugíneo

Sinónimos

Ejemplos ?
- XII - Yo sé por qué, tras de suspiro blando, mi madre enjuga con callado duelo sus húmedas pupilas; yo sé en qué piensan mis hermanas, cuando clavan absortas en el albo cielo sus miradas tranquilas.
¡Tu mano esconde un cetro: el albo lirio, y fue tallada con primor no escaso más para la limosna y para el cirio que para la caricia y para el vaso!
A reverente distancia, una rodilla en el suelo, vestido de negra toga, blanca barba, albo cabello, Y con la vara de alcalde rendida al poder supremo, Martín Fernández Cerón era emblema del respeto.
No se hizo mención de la elección de los cónsules; fueron nombrados tribunos militares consulares, todos patricios. Sus nombres eran Lucio Pinario Mamerco, Lucio Furio Medulino y Espurio Postumio Albo.
Más que otras noches en la azul techumbre blanco brillaba el diamantino Véspero, propicio al navegante, y su albo rayo, copiándose sobre las aguas trémulo, pareció que a las naves atenienses marcaba el rumbo por el mar desierto, donde velas, y música y cantares entre sombra y distancia se perdieron.
Vestía, como las criollas yucatecas, albo hipil recamado con sedas de colores, vestidura indígena semejante a una tunicela antigua, y zagalejo andaluz, que en aquellas tierras ayer españolas llaman todavía con el castizo y jacaresco nombre de fustán.
Entre albo lirio y rosa colorada, que siempre verdes fresca aura conserva, tenían conejo y liebre allí morada; y con su altiva frente allí la cierva sin temer ser de cazador cazada o pace o rumia la jugosa hierba; saltan el gamo y cabritillo alpestre que abundan en aquel lugar silvestre.
Jamás, hermosa reina del claro firmamento, jamás podré un instante tu vida comprender, que siempre se confunde y muere el pensamiento cual ola desgraciada al punto de nacer. Esconde en tu albo seno los fúlgidos arcanos, Velados a los ojos del mundo terrenal.
Y en verdad digna es de verso y prosa la blanca mesa, la blanca loza, la porcelana de albo matiz, los cuchicheos, los tenues corros y el agua alegre que salta a chorros por una enorme llave matriz.
La niña, entonces, más sobrecogida, más sofocada y con la sangre hirviendo, también el albo dedo va metiendo a ver si allí la encuentra; y a medida que lo entra y que hurga presurosa, halla una sensación tan deliciosa que a continuar la excita, el dedo a toda prisa meneando hasta que, blanca espuma derramando, queda la pobrecita, la boca medio abierta y fatigada y los ojos en blanco y desmayada.
Los labios desfrenados, La lengua desatada, En larga carcajada Prorrumpen sin cesar; La lumbre de los ojos, Inquieta y silenciosa, Los ojos de una hermosa Se afana en reflejar Venid a los festines Avaras de placeres, Que el cielo en las mujeres Atesoró el placer; Venid, niñas, sin cuitas, Desnudo el albo seno, Porque quiero el veneno De vuestro amor beber.
Las aguas, los polvos y los cosméticos con que procuró hacer revivir su perdida frescura aniquilaron los restos de su colorido y mancharon lo albo de su tez; las enfermedades apagaron antes de tiempo el brillo de sus ojos y destruyeron su hermosa cabellera, y por añadidura las lágrimas, los desengaños y las penas domésticas acabaron con el último resto de su singular belleza.