Ejemplos ?
Acuérdate cómo te miraban predicar con la muestra de tu acción; cómo te seguían sus preguntas de confusa algarabía; cómo te frecuentaba su anhelo de ser comprendidos.
Un día lo dije… Saludo al pueblo que está allá afuera plenando la Plaza Caracas y las calles aledañas. —Algarabía y aplausos. A esta Caracas, este centro de Caracas, pueblo, pueblo mío, pueblo amado.
Tal andan todos ellos, que no les basta entero el ancho del camino para no darse de calabazadas unos con otros. Aquello ya no es hablar, es una algarabía incomprensible e insoportable.
o historia, ni poesía, ni ciencia estudies, Fabio; quien más charla ese es más sabio, lo demás es bobería: en Pomposa algarabía hable con gran petulancia; y ya es hombre de importancia.
El general Santeliz es uno de los hombres que contribuyó a salvar mi vida el 4 de febrero de 1992. —Algarabía y aplausos. Después a él casi lo matan, le dieron unos tiros por allá en Las Mercedes, estando nosotros presos, ¿te acuerdas?
En las ráfagas del aire y confundido con los leves rumores de la noche, creyó percibir un extraño rumor de voces delgadas, dulces y misteriosas que hablaban entre sí, reían o cantaban cada cual por su parte y una cosa diferente, formando una algarabía tan ruidosa y confusa como la de los pájaros que despiertan al primer rayo del sol entre las frondas de una alameda.
Se elevaron las diáfanas ondas de incienso y sonó el órgano. Una estruendosa algarabía llenó los ámbitos de la iglesia en aquel instante y ahogó su primer acorde.
En aquellas casas viejas, con balcones de mentira; dibujados con gran acierto, dando otra perspectiva. He resuelto mirar bien, y he sentido aún la risa; no han muerto las esperanzas, ha retornado la algarabía.
En el año 1963 sale don Aristóbal Preciado en su carro desde Arenillas a Alamor pasando por el centro de La Victoria, en medio de la algarabía general de una estruendosa fiesta, El sur ecuatoriano abría su paso a la costa al gran mar.
NOCHE CALIDA Ha bajado hoy la "Luna", y viene a participar, de todo el "carrete" constante, que se vive en esta ciudad. Se ha sentido ella muy sola, y viene a disfrutar; de toda la algarabía, que divisa en este lugar.
Unos pasos antes de entrar en el estragal, o sea el corredor que conduce a la bodega desde el punto en que arranca la escalera del piso alto, una algarabía atronadora de carcajadas, cantares y chillidos llamó la atención del forastero; algarabía que cesó tan pronto como éste y don Silvestre llegaron a la puerta de la bodega .
Hablábase allí algo de autonomía y pueblo soberano, y de cadenas, y de águila caudal del pensamiento, y de Roma y de Esparta, y del buitre de Prometeo, y mucho de repiquetear nombres y símiles mitológicos, :::«y aquello de las furias, :::del león ibero y de las tres centurias», y todas esas frases de pirotécnica patriotera que echándolas a granel, sin orden ni concierto, producen, no un puchero ni una algarabía, sino un editorial del veintiocho de julio.