algarada

(redireccionado de algaradas)
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  • sustantivo

Sinónimos para algarada

Ejemplos ?
Lo mismo ocurre, de un modo figurativo, con el pastor Kullervo, que entre andanzas y algaradas es el héroe trágico en este universo cerrado, con un irrefrenable ímpetu de vida, pero condicionado por un sino de eterno perdedor.
A bien que ellos habían fomentado un movimiento popular, una especie de motín, y los romanos temían siempre a los desórdenes y algaradas, que podían fomentar en el pueblo la rebelión.
No quiero decir que a nadie le han dolido más que a mí, porque nunca he pretendido ser el primero en nada ni significarme frente a todos quienes son mis iguales, pero yo estoy entre los mexicanos a quienes más les haya herido y lacerado la pérdida transitoria de la tranquilidad en la Capital de nuestro país por algaradas en el fondo sin importancia.
La campana de las torres fue horrible grito de alarma, nuncio de las enemigas destructoras algaradas; la campana de la iglesia era la voz de las gratas fiestas que el pueblo sencillo a un Dios de paz consagraba.
No llevéis al indio á las algaradas políticas, sino cuando, civilizado en la escuela, lo hayáis hecho ciudadano capaz de discurrir sobre sus derechos de tal.
Abu Yacub Yusuf y Alfonso VIII firmaron una tregua de siete años pero en el verano de 1176 los conquenses, junto con los de Alarcón y Moya cometieron algaradas las tierras cristianas de Huete y Uclés rompiendo el pacto.
La "guerra social" desatada en Cataluña a partir de febrero de 1919 con la Huelga de la Canadiense tuvo como consecuencia que la Lliga Regionalista de Francesc Cambó abandonara la campaña Per Catalunya i l'Espanya Gran a favor de un Estatuto de Autonomía para Cataluña -que estuvo plagada de incidentes y de algaradas en las calles de Barcelona que llevaron al gobierno a suspender las garantías constitucionales en enero de 1919-.
Las medidas represivas que tomó José Moñino, conde de Floridablanca, como primer Secretario de Estado y del Despacho, en cuanto tuvo conocimiento del estallido de la Revolución Francesa en julio de 1789 respondieron al miedo a que en España pudiera ocurrir lo mismo, lo que no era un «pánico» injustificado porque habían estallado motines de subsistencias a principios de 1789 por la carestía y el alto precio del pan —como los «rebomboris del pa», 'revueltas del pan', de Cataluña— y porque en aquel momento la Monarquía carecía de un dispositivo de seguridad y orden público que pudiera contrarrestar las posibles algaradas revolucionarias.
Los años de la llamada Transición fueron, por su parte, sin mengua del rigor, pródigos en asambleas, conspiraciones, huelgas, encierros, conjuras y algaradas.
El día 5 el conde de la Torre del Fresno, más decidido que Solano, decretó un alistamiento de voluntarios para aumentar los efectivos de los regimientos de la provincia de Extremadura y prepararse así para posibles acciones bélicas, pero al siguiente día recibió las órdenes de O'Farril, del Consejo de Castilla y de Murat –que había reemplazado en la presidencia de la Junta de Gobierno al infante Don Antonio-, por lo que hubo de suspender los movimientos emprendidos, al igual que debieron hacer las demás autoridades alarmadas por el bando de los alcaldes de Móstoles, cuyo efecto duradero fue un estado de inquietud y alarma, que causó tumultos y algaradas populares...
Asimismo se aprovechó para abolir el fuero privado de los eclesiásticos que intervinieran en algaradas y se prohibió la posesión de imprentas en los institutos de clausura o en los lugares que gozaran de inmunidad eclesiástica.
Existe otra referencia posterior, situada durante el efímero reinado de Enrique I, en el que se sucedieron diversas algaradas de éste monarca contra la infanta Berenguela y sus partidarios, entre los que se encontraba Alfonso Téllez de Meneses, señor de Villalba.