alma


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  • all
  • sustantivo
  • locución

Sinónimos para alma

espíritu

Sinónimos

ánima

Sinónimos

individuo

Sinónimos

alma de Dios

Sinónimos

  • noble
  • de buen corazón
  • de buena cepa
  • de buena pasta
  • un santo

alma viviente

Sinónimos

como alma en pena

Sinónimos

en el alma

Sinónimos

no poder con el alma

Sinónimos

  • no tenerse en pie
  • tener los huesos molidos
  • caerse a pedazos
  • echar los bofes

partir el alma

Sinónimos

tener el alma en vilo

Sinónimos

  • alarmarse
  • inquietarse
  • asustarse
  • sobresaltarse
  • intranquilizarse
  • atemorizarse
  • meter el corazón en un puño

Antónimos

Sinónimos para alma

psique

Sinónimos

Ejemplos ?
Cogió la madre a su hijo, va con alma, y apretándolo contra un corazón que saltaba de miedo y de ilusión ardorosa, entró con él por los senderos del paisaje.
Así, cuando vieron al señorito Roberto Santomé en aquel condenado coche que sin caballos iba como alma que el diablo lleva, acosaron al viejo en la feria de la Lameiroa.
-Su alma -respondió el arcipreste- subió gloriosa al cielo, después de sufrir el cuerpo miserable tormentos muy crueles, que no consiguieron quebrantar su ánimo.
-exclamó usted con una voz que me llegó al alma-: en nada tiene usted que pensar por ahora más que en llorar y en pedir a Dios por su madre...
Los ojos que le fijaban con doloroso reproche desde aquella extenuada faz de mártir, la boca que le daba las gracias, eran la boca y los ojos de Lucía, su propia mirada, que el padre no podía desconocer, mirada de reflejo cariñoso, luz del alma que busca otra luz igual.
- ¡Ah! ¡Me conocíais! (exclamó Rubens con infantil satisfacción.) ¡Me alegro en el alma! ¡Así seréis menos fraile conmigo! Conque...
Ya no se oían los cascabeles de la borrica, el golpeteo sonoro de las herraduras sobre el pedregal, y en el alma del viejo pesaba la impresión honda de la amplia soledad del campo, sumido en la paz silenciosa, absoluta, del domingo.
-Sí, todos le pediremos, será nuestro abogado -afirmó el obispo, cruzando las manos fervorosamente, en un transporte de su hermosa alma, rebosante de piedad y unción.
¡Pero debo vivir para mis hijos! ¡Hijos míos! ¡Hijos de mi alma! Y el padre se arrastraba por el suelo, y levantaba hacia los ladrones una cara...
Era don Alvaro de Córdoba y Alvarez de Toledo un hombre sumamente distinguido, todo afeitado ya a aquella hora; como de sesenta años de edad; de cara redonda, pacífica y amable, que dejaba traslucir el sosiego y benignidad de su alma, y tan pulcro, simétricamente y atildado en el vestir, que parecía la estatua del método y del orden.
Y no hablamos del terror de la hija, porque, ya lo neutralizase la curiosidad, ya no tuviese acceso en su alma, más varonil que femenina, era el caso que la gentil doncella, desoyendo consejos y órdenes de la madre y lamentos o aullidos de la criada, ambas escondidas en los aposentos interiores, se escurría de vez en cuando a las habitaciones que daban a la calle, y hasta abría las maderas de alguna reja, para formar exacto juicio del ser y estado de la lucha.
Yo me levanté desencajado, me puse de rodillas, y exclamé en todos los tonos de voz que pude inventar: - ¡Bendita sea tu alma, rey de los hombres!...