amar

(redireccionado de amadas)
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Sinónimos para amar

querer

Sinónimos

Sinónimos para amar

Ejemplos ?
Los tres puñales señalaron la garganta, el seno y el vientre y fueron hundiéndose, lenta y trágicamente sobre las carnes amadas, en tanto que ella me miraba con amor y me decía con vehemencia: –Bien sé, Chasca, que te comerás mi carne.
Aquella calma azul del mar y del cielo, aquel sol que ciega y quema, aquella brisa cargada con todos los aromas de la Tierra Caliente, como ciertas queridas muy amadas, dejan en la carne, en los sentidos, en el alma, reminiscencias tan voluptuosas, que el deseo de hacerlas revivir sólo se apaga en la vejez.
Púsose luego el tío Buscabeatas a recapacitar fríamente, y comprendió que sus amadas prendas no podían estar en Rota, donde sería imposible ponerlas a la venta sin riesgo de que él las reconociese, y donde, por otra parte, las calabazas tienen muy bajo precio.
Resurgían las amadas figuras: el padre, sentado, silencioso, ante una mesa donde se hacinaban papeles que no examinaba y libros que no leía; la madre, rondando la habitación, mirando con disimulo al través de la puerta, alocados los ojos, descolorido el semblante.
Nuestro espíritu angustiado nublan las dudas tan sólo, como a ese buque han nublado las largas noches del polo. Las ilusiones amadas, las esperanzas altivas huyen, como esas bandadas de las aves fugitivas.
Y los sabios consagraron entonces su intelecto, su alma, no ya a aliviar los temores o a sostener sus amadas teorías, sino a buscar la verdad, a buscarla desesperadamente.
¡Qué soledad, esposo mío: no tengo más compaña que tus amadas cartas, que beso mil veces a cada instante, y guardo sobre mi corazón como una parte de mi existencia!
Tratar en esto es sólo a ti debido, en quien el cielo sus noticias llueve para dejar el mundo enriquecido; por quien de Pindo las hermanas nueve dejan sus montes, dejan sus amadas aguas, donde la sed se mata y bebe, y en el santo Sïon ya trasladadas, al profético coro por tu boca oyendo están, atentas y humilladas.
El himno en las bocas angélicas de las gallardas mujeres, de las matronas prolíficas, de las parecidas a Ceres, de las a Diana asemejadas, las esposas y las amadas.
Robaba cabellos, fragmentos de uñas y agua en que se habían lavado sus amadas, y con estos despojos componía bebedizos de amorosa sugestión.
Felice fuera el rey batallador que tuviera en su ejército diez mil soldados amantes que esperaran que el premio de sus victorias había de ser gozar de sus amadas.
Sólo se trataba de amores, de galanes, amadas, damas perseguidas que se desmayaban en pabellones solitarios, mensajeros a quienes matan en todos los relevos, caballos reventados en todas las páginas, bosques sombríos, vuelcos de corazón, juramentos, sollozos, lágrimas y besos, barquillas a la luz de la luna, ruiseñores en los bosquecillos, señores bravos como leones, suaves como corderos, virtuosos como no hay, siempre de punta en blanco y que lloran como urnas funerarias.