Ejemplos ?
Antón, no quisiera que fueses mi enemigo, ahora que voy a marcharme muy lejos de aquí. Créeme, te aprecio mucho, pero amarte como ahora sé que se puede amar a un hombre, eso nunca he podido hacerlo.
Los sabios y prudentes se imponen voluntariamente una ley tan justa, pero sería preciso hacerla observar rigurosamente a los amantes populares de que hablamos y prohibirles estas clases de contratos como se les impide en la medida de lo posible amar a las mujeres de condición doble, puesto que no tienen derecho a amarlas.
Pero, como ya lo he dicho, es más difícil de comprender: por una parte se dice que es preferible amar a los ojos de todo el mundo que amar en secreto y que se debe amar con preferencia a los hombres más generosos y virtuosos, aunque sean menos hermosos que los otros.
Es verdaderamente sorprendente cómo se interesan todos por los éxitos afortunados de un hombre amado: se le anima, lo que no se haría si no se creyera que es lícito amar; ganarse el afecto del amado se considera bello y el no lograrlo como humillante.
Sí, me cansé de amar; de buscar lo que nunca encontraría; de esperar sin esperanza; de anhelar lo indescubierto; de soñar lo irreal...
Ser valiente para defender la libertad y la justicia. Respetar al Gobierno, amar su patria, venerar la ley. No envidiar a los ricos, ni despreciar a los pobres; consolar y favorecer a los infelices.
Y no ser, si no son... Y no reír, si no ríen... Y no cantar, si no cantan... Y no amar, si no aman... Carcajada de maizales. Alegría del alba roja.
Todo amor en general no es ni bello ni digno de encomio, sino únicamente el que nos incita a amar honradamente. El Amor de la Venus popular es popular también y no inspira más que bajezas; el Amor que reina entre los malos, que aman sin selección lo mismo a las mujeres que a los jóvenes, al cuerpo más que al alma, mientras más insensato se es, se es tanto más solicitado por los malos, que sólo aspiran al goce sensual, y con tal de conseguirlo poco les importan los medios con que lo logran.
Pero la inmortal victoria del Dos de Mayo necesitaba, para grabarse eternamente en nuestra historia, asociarse al recuerdo fúnebre de algún grande hombre de Sud América; de alguna víctima, cuya tumba monumental nos enseñará siempre a amar la patria, imitando el sacrificio; de algún cadáver, alrededor del cual fuesen nuestros hijos a robustecer su espíritu en los días de conflicto nacional.
La costumbre permite al amante el empleo de medios maravillosos para conseguir su objetivo y no hay ni uno solo de estos medios que no fuera capaz de perderle en la estima de los buenos si se sirviera de ellos para otros fines que no sean el hacerse amar.
Y todo esto, sin embargo, no sólo no está mal en un hombre que ama, sino que, al contrario, le sienta maravillosamente; no solamente se soportan las bajezas sin ver en ellas nada deshonroso, sino se le aprecia como a un hombre que cumple bien su deber; y lo más extraño todavía es que los amantes son los únicos perjuros a los que no castigan los dioses, porque se dice que en el amor no obligan los juramentos, ya que es verdad que en nuestras costumbres los hombres y los dioses permiten todo a los amantes. No hay, pues, nadie que acerca de esto no esté persuadido de que en esta ciudad es muy loable amar y ser amigo del amado.
-¿Cuáles son en compendio las obligaciones del ciudadano? -Temer y amar a Dios como a juez supremo y padre de los hombres. Amar, obedecer y servir a sus padres.