amenazar

(redireccionado de amenazando)
También se encuentra en: Diccionario.
  • verbo

Sinónimos para amenazar

amagar

Sinónimos

Ejemplos ?
Me miró a los ojos, abiertos como ventanas sin madera y retrocedió tres pasos. Después vino a mí y me cerró las ventanas con que le estaba amenazando mi pobre cadáver.
Y los hechos confirman la razón de estos temores: En Toledo, en Cuenca, en Valencia, en León, en Burgos, en Navarra, en Lérida, en Santander y en otras muchas provincias, la mano fatídica se cernió sobre las urnas electorales, amenazando llenarlas de candidaturas para invadir mañana los escaños del Congreso.
Son las que pagan las campañas de descrédito contra el pueblo de Cuba, son las que están hablando de intervenciones, son las que están siempre amenazando con medidas económicas.
Y si de más a más tenderla debo, como la parda vela el navegante cuando oye la tormenta resonante que amenazando silba, peor que peor.
-¡Quieta o te pego! -dijo el negro con enfado, amenazando a alguien que Miguel no veía-; si intentas salirte te costará caro. El niño hubiese deseado defender a Carolina que, según sospechaba, quería escaparse para ir a su encuentro, pero ¿qué podía él, débil y pequeño, contra aquel hombre que era una especie de gigante y que quizás estaría armado y vengaría su atrevimiento maltratando a la niña?
Horror pálido cubre los semblantes, en trasudor bañados, del atónito vulgo silencioso; das a las tiernas damas mil cuidados y envidia a sus amantes; todo el concurso atiende pavoroso el fin de este dudoso trance. La fiera que llamó el silbido a ti corre veloz, ardiendo en ira, y amenazando mira el rojo velo al viento suspendido.
Al vicario de Huamachuco, doctor don Pedro José Soto y Velarle, que los domingos después de misa mayor sermoneaba a los indios amenazando con excomunión a los que entrasen en inteligencias con los patriotas, le clavaron en la puerta de su casa un cartelón que así decía: «No se meta en honduras, padre vicario, y ocúpese tan sólo de su breviario.
A pesar suyo, Blooderstone Rookery saldría a nuestro encuentro en cuanto quisiera el caballo del carretero. Y ¡qué bien recuerdo cómo lo vi en aquella tarde fría y gris, con el cielo nublado amenazando lluvia!
A1 mismo tiempo, ha ordenado a todos los hombres que obedezcan a la Iglesia igual que a El mismo, amenazando con la ruina eterna a todos los que desobedezcan este mandato.
Pero no era el mismo caso ahora: la amenazadora cabeza del miembro del duque no quería inclinarse y continuaba amenazando al cielo; hubiera sido preciso, por decirlo así, colocar a la muchachita encima.
¿En verdad había habido algo de nuestra vida, nuestra ternura, en aquellos dos pesadísimos cuerpos que bajaban por las escaleras, amenazando hacer rodar a todos con ellos?
Miren cómo alegran el camino la acansinada recua; el arriero que dormita delegando su misión en el liviano; la galera que cruje amenazando romperse en las desigualdades del terreno...