anagnórisis


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  • sustantivo

Sinónimos para anagnórisis

agnición

Ejemplos ?
9 – 12. Los airam vuelven a atacar – Cap. 13 – 15. Anagnórisis de Nuria – Cap. 17 – 19. Resolución de conflictos interiores y exteriores – Cap.
Y de todos los teatros, el más rápido y teatral es el castellano, en que no pocas veces se corta, más bien que se desata, el nudo gordiano dramático. Lope, sobre todo, suele precipitar el desenlace, la anagnórisis .
Suite para piano (1978) Diarhytmus (1980), para voz, piano y percusión La ninfa eco (1981), para orquesta sinfónica Primera sonata (1982), para piano solo Segunda sonata (1982), para piano a cuatro manos o dos pianos Música breve (1982), para clarinete y piano Anagnórisis (1983), para orquesta sinfónica Transfiguraciones (1993-1994), para orquesta sinfónica Finjamos que soy feliz (1995), para orquesta sinfónica y narrador Música para la obra de teatro "El público y el amor" de Federico García Lorca (1998), para soprano, mezzosoprano y piano Primer cuarteto (2003), para cuarteto de cuerdas Cuatro piezas para piano (2004) Monólogo de una esfinge (1982), en Cinco compositores jóvenes.
a anagnórisis (del griego antiguo ??a?????s??, «reconocimiento») es un recurso narrativo que consiste en el descubrimiento por parte de un personaje de datos esenciales sobre su identidad, sus seres queridos o su entorno, ocultos para él hasta ese momento.
La misma Electra lo manifiesta en los versos 205-212: Una de las escenas más famosas es la de la anagnórisis o escena de reconocimiento en que, al fin, ambos hermanos se reconocen tras el doloroso momento irónico en que el pedagogo narra el falso relato de la muerte de Orestes en una carrera de carros: A su vez, Áyax/Ayante es el mejor de los héroes que acudieron a Troya, después de Aquiles, por supuesto, aunque pierde la razón ofuscado por Atenea.
Aunque la anagnórisis es un recurso frecuente en muchos géneros, Aristóteles la describió en relación con la tragedia clásica griega, con la que está asociada de modo especial.
De acuerdo con Aristóteles, el momento ideal para la anagnórisis trágica es la peripecia (giro de la fortuna): en un momento crucial, todo se le revela y hace claro al protagonista, con efectos casi siempre demoledores.
En la épica griega tenemos un buen ejemplo de anagnórisis en los últimos cantos de la «Odisea», cuando Ulises vuelve a Ítaca, su patria, y varios personajes lo van reconociendo (su viejo perro Argos, su nodriza Euriclea, su hijo Telémaco, su padre Laertes...), en una gradación que termina cuando su esposa Penélope, la más reacia a aceptar la revelación, lo somete a una última prueba para confirmar su identidad.
Colección Particular. Cádiz Trofeo Taurino. 2005. Colecciones Particulares Anagnórisis. 2004. Colección del autor. Ciudad Real Hernán.
En la literatura española, la anagnórisis es moneda corriente en las novelas de caballerías, el teatro barroco (p. ej. «La dama duende», de Pedro Calderón de la Barca) y el drama romántico.
Un ejemplo clásico de anagnórisis en la tragedia griega se halla en el «Edipo Rey» de Sófocles, cuando Edipo se entera de que la persona que había matado era su padre y que su esposa es su madre.
En la comedia griega, la anagnórisis es también un recurso frecuente: en las obras de Menandro y sus imitadores latinos, abundan los personajes que han sido abandonados de pequeños y criados como miembros de una clase social inferior.