andrajoso

(redireccionado de andrajosas)
También se encuentra en: Diccionario.
Búsquedas relacionadas con andrajosas: harapiento
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para andrajoso

Sinónimos para andrajoso

arlote

Sinónimos

Ejemplos ?
Predominaba aquí también el elemento militar, y no faltaban cinco o seis muchachuelas de la hez del pueblo, andrajosas, que procuraban vestir sus harapos con la rigidez manolesca, y que reían y cuchicheaban y se decían al oído mil picardías que les inspiraba la presencia del monstruo.
piensa que ha de lograr algo de otra suerte, se equivoca muy mucho.» En una época de severas virtudes, ya que no de virtudes severas, de sentimientos democráticos, aquella contestación hubiera sido aplaudida; mas entonces había tal corrupción en las costumbres y era tal el espíritu aristocrático y de subordinación a las altas jerarquías sociales, que el rey, los cortesanos, las damas y pueblo todo, para no indignarse de los humos de la viuda y de su hija, determinaron reírse y declararlas tonti-locas, llamándolas las cogotudas hambrientas, las reinas andrajosas, las pereciendo por su gusto y otros dictados y títulos de escarnio.
La mayor parte de ellos empezaban a hablar de curar la sarna cuando ya andaban las ovejas harapientas y andrajosas, que ni con bañarlas se hubiera podido conseguir el vellón entero; todos tenían por costumbre confiar la majada a los muchachos; la soltaban por la mañana, dejándola ir a donde quería y se mandaban mudar para la esquina; carneaban los capones más gordos, malgastaban la carne, dejaban los cueros echarse a perder, se les extraviaban puntas de ovejas, las viejas morían por allí entre las pajas y se perdían con cuero y todo, los corderos se aguachaban, y al fin del año, se encontraba el patrón con poca lana y de poco valor, pocos capones, poco aumento, y renegaba contra los puesteros, y éstos también renegaban, porque no ganaban nada.
Oscilaba la luz eléctrica bajo las sonoras descargas de la tempestad, pero el Astrólogo sentado de espaldas a la cama, sobre el baúl, con las piernas cruzadas, el mentón clavado en la palma de la mano y con el codo apoyado en la rodilla, no apartaba los ojos de sus cinco peleles cuyas sombras andrajosas temblaban en el muro enrosado.
Fuera de las telesiadas, existe la creencia también de que la Telesita se aparece para hacer el bien, siempre descalza y con ropas andrajosas.
Midas le ruega a Dionisio que le retire su poder, rogándole que lo vistiese con prendas andrajosas y que permitiese que su comida sea sólo pan, pero que lo libere de la terrible maldición del oro.
Alto, flaco y descarnado, calvo, usando gafas con vidrios gruesos debido a una fuerte miopía, vistiendo ropas usadas (a veces andrajosas y demasiado pequeñas), hipersensible al alcohol («me gustaba el vino tinto y la cerveza»), hipocondríaco, siempre al borde de la muerte (debido al asma y la un corazón débil), impenitentemente cínico y honesto, paradógico y desconcertante, es a buen seguro, como pícaro personaje literario, un digno heredero de Luís de Camões, Bocage, Gomes Leal o Fernando Pessoa.
Comienza Caminatas describiendo su mala salud y esperando que mediante los viajes su «mente pueda renovarse y despojarse de las prendas andrajosas que la han cubierto durante tanto tiempo».
Al Kasim encuentra la abubilla, con la ayuda de un Demonio, un ángel caído con andrajosas alas negras que ha sido expulsado del cielo debido a un crimen que no se especifica.
Jon Pareles, de The New York Times, hizo una reseña positiva del álbum y escribió: «Dylan presenta otra voz cambiada: no la raspaduda iracunda de sus álbumes recientes, sino un todo sostenido y tenue. Es aún andrajosas: tiene 73 años.
El mobiliario no se compone de más de unas tres piezas. Las mujeres andan descalzas, sucias y andrajosas. Sus hijos se crían viendo solamente ríos, desiertos, hombres vagos corriendo detrás de fieras y toros, matándose fríamente como si degollasen una vaca».
En sus primeros años hubo varias discusiones acerca del movimiento. Las escuelas eran llamadas en forma burlona las "escuelas andrajosas de Raikes".
Al parecer, por sus vestimentas andrajosas, aquí aparece la denominación roto, para designar a los españoles que estaban en Chile.