antojadizo

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Sinónimos para antojadizo

Sinónimos para antojadizo

Ejemplos ?
Si deseamos conocerlos con detenimiento, deberemos antes armarnos de paciencia, pues las carreteras que unen sus núcleos de población más importantes no responden a trazados geográficos lógicos, sino más bien a antiguas y antojadizas rutas arrieras, lo que ha permitido que en diferentes puntos de su recorrido se hayan preservado entornos de gran belleza natural y forestal.
Un arzobispo, para poner algún coto al abuso y sin atreverse a romper abiertamente con la costumbre, dispuso que las antojadizas limeñas recabasen la licencia, no de la autoridad conventual, sino de la curia; pero como había que gastar en una hoja de papel sellado y firmar solicitud y volver al siguiente día por el decreto, empezaron a disminuir los antojos.
No obstante, me atrevo a afirmar que la saya y manto nació en 1560. Véanse ahora las razones en que fundo mi afirmación, y me prometo que el lector no habrá de estimarlas como antojadizas.
—el grito inesperado de un chiquillo que venía corriendo hacia la atolera se escuchó entre el bullicio de la clientela que en ese instante disfrutaba de la delicias antojadizas y volubles de los tamales — ¡Doña Chole!
Éntrase el sacristán. SOLDADO: ¡Oh, mujeres, mujeres, todas, o las más, mudables y antojadizas! ¿Dejas, Cristina, a esta flor, a este jardín de la soldadesca, y acomódaste con el muladar de un sotasacristán, pudiendo acomodarte con un sacristán entero, y aun con un canónigo?
Sobre cuatro de estos nombres hemos oído explicaciones más o menos antojadizas y que no satisfacen nuestro espíritu de investigación.
Los abogados y escribanos se concertaron para embrollar pleitos; los médicos y boticarios celebraron acuerdo para subir el precio del aqua fontis; las suegras se propusieron sacarles los ojos a los yernos; las mujeres se tornaron pedigüeñas y antojadizas de joyas y trajes de terciopelo; los hombres serios hablaron de club y de bochinche; y para decirlo de una vez, hasta los municipales vociferaron sobre la necesidad de imponer al prójimo contribución de diez centavos por cada estornudo.