arca


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Sinónimos para arca

caja

Sinónimos

caja de caudales

Sinónimos

  • caja de caudales
  • caja fuerte

Sinónimos para arca

arca de agua

Sinónimos

Ejemplos ?
Para mí, sólo el arca de Noé podía aspirar á merecer la rimbombancia del nombre; pues en un libro místico he leído que la tal arquita medía setecientos ochenta y un mil trescientos setenta pies castellanos, ni pulgada más ni pulgada menos, y que podía cargar, con buena estiba se entiende, y libre de vuelta de campana, cuarenta y dos mil cuatrocientas trece toneladas.
¡Abra Dios mi porvenir!» Tras cuyas impías palabras, Con los pies la arca empujando, Quedó el mísero colgando, Blasfemando de su Dios; Mas no bien gravitó el cuerpo En la escarpia, cuando al punto Hierro y cordel todo junto Cayó de su cuerpo en pos.
Por eso, al caer en manos de Azafrán, el astuto, el mapa de su localización, pensó reunir a diversos intrépidos que lo siguieran para que lo ayudaran a rescatar el arca de plata que contenía el ambicionado tesoro.
?El misterio de su muerte ?Enigma y Símbolo. ?Lo irremediable ?Cuentecillos de Cristal. ?El Arca de Dolores. ?Diamantes de la leyenda.
Mas él, como viniese a comer y abriese el arca, vio el mal pesar, y sin dubda creyó ser ratones los que el daño habían hecho, porque estaba muy al propio contrahecho de cómo ellos lo suelen hacer.
Queremos que el principio de autoridad recobre el prestigio que ha perdido; que la ley sea el Arca Santa ante la cual se posterguen gobernantes y gobernados, y que la conciencia, algo amortiguada, de los derechos y de los deberes sea para todos suprema norma de conducta.
Escóndete, Carillo, y mira con tu haz a las montañas, y no quieras decillo; mas mira las compañas de la que va por ínsulas extrañas Esposo 33. La blanca palomita al arca con el ramo se ha tornado y ya la tortolica al socio deseado en las riberas verdes ha hallado.
Animé la lengua entonces, y dije: -«Saber espero qué vena mandó el dotor sangrar». Y dijo riendo: «De la del arca, tres onzas». -«Pues, señora, a un lado el miedo, (dije), y en nombre de Dios.» Toco el brazo, y lisonjeo venas con blandas caricias, convidando a engaños tiernos: diéronme un listón turquí, celos todo, ¡triste agüero!
Yo disimulaba, y en mi secreta oración y devociones y plegarias decía: “¡Sant Juan y ciégale!” Después que estuvo un gran rato echando la cuenta, por días y dedos contando, dijo: “Si no tuviera a tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado della panes; pero de hoy más, solo por cerrar la puerta a la sospecha, quiero tener buena cuenta con ellos: nueve quedan y un pedazo.” “¡Nuevas malas te dé Dios!”, dijo yo entre mí.
Parecióme con lo que dijo pasarme el corazón con saeta de montero, y comenzóme el estomago a escarbar de hambre, viéndose puesto en la dieta pasada. Fue fuera de casa; yo, por consolarme, abro el arca, y como vi el pan, comencelo de adorar, no osando recebillo.
Mas como la hambre creciese, mayormente que tenía el estomago hecho a más pan aquellos dos o tres días ya dichos, moría mala muerte; tanto, que otra cosa no hacía en viéndome solo sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios, que ansí dicen los niños.
El último en fenecer, Azafrán, vio cómo nuevamente aparecía el castillo y abría sus enormes puertas para mostrarle el arca del tesoro.