arce


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  • sustantivo

Sinónimos para arce

moscón

Sinónimos

Sinónimos para arce

acirón

Sinónimos

  • acirón
Ejemplos ?
Yo, diciéndole que la adoraba, recitándole estrofas del Idilio, de Núñez de Arce, y sintiéndome el Pablo de aquella Virginia vestida de muselina blanca, que apoyaba su bracito en el mío.
Mistress Gardner fue la primera en comprobarlo una noche que se encontraba en la ventana del cuarto contemplando la silueta de un arce que se recortaba contra un cielo iluminado por la luna.
Octavo departamento: el territorio que se comprende en la jurisdiccion que conose hoy el Gobierno de Chiloé: su capital, San Carlos; y firmaron los Señores con el infrascripto Secretario = Novoa Infante Hurtado Arce Henriquez Secretario= Es copia — Henriquez Nota del Director Supremo al Senado.
PIRINEOS: Abaurregaina/Abaurrea Al, Abaurrepea/Abaurrea Baja, Aoiz/Agoitz, Arce/Artzi, Aria, Aribe, Auritz/Burguete, Burgui/Burgi, Castillo-Nuevo, Erro, Ezcároz/Ezkaroze, Esparza, Esteribar, Gallués/Galoze, Garaioa, Garde/Garde, Garralda, Güesa/Gorza, Ibargoiti, Isaba/Izaba, Izagaondoa, Izalzu/Itzaltzu, Jaurrieta/Jaurrieta, Lizoáin, Lónguida/Longida, Lumbier, Monreal, Navascués, Ochagavía, Orbaitzeta, Orbara, Oronz, Oroz-Betelu, Romanzado, Roncal/Erronkari, Orreaga/Roncesvalles, Sarriés/Sartze, Unciti, Urraúl Alto, Urraúl Bajo, Urroz, Urzainqui, Uztárroz/Uztarroze, Luzaide/Valcarlos, Vidángoz/Bidankoze, Hiriberri/Villanueva de Aezkoa.
No oye, no entiende; se enreda, se involucra, se tupe, da la bocina a Juancho y escucha temblorosa. La sierpe que se le enrosca a Núñez de Arce le pasa rumbando.
¡Marche de cara al sol! Como el Byron de Núñez de Arce. Mi agilidad proverbial, aumentada por las fatigas diarias del rescate, había brillado en aquella ocasión; así, cincuenta pasos antes de llegar al foso, mi partido estaba tomado.
Guardián de la Recoleta de Cajamarca era por los años de 1806 fray Fernando Jesús de Arce, quien, contrariando la arzobispal y disciplinaria disposición, dio en permitir el paseíto por su claustro a las cristianas que lo solicitaban alegando el delicado achaque.
A la sombra de un arce del Japón, están, en tazas rústicas, la wellingtonia del Norte, que es el pino más alto, y la araucaria, el pino de Chile.
El padre comisario general apoyó al padre Arce, presentando, entre otros argumentos, el siguiente que a su juicio era capital y decisivo: «La conservación del teto es de derecho natural y el precepto de la clausura es de derecho positivo, y por consideración al último no sería caritativo exponer una mujer al aborto».
El padre Arce decía que para él era caso de conciencia consentir en el capricho femenino; pues una vez que se negó a conceder tal licencia aconteciole que, a los tres días, se le presentó la niña del antojo llevando el feto en un frasco y culpándolo de su desventura.
Añadía el padre Arce que por él no había de ir otra almita al limbo y que no se sentía con hígados para hacer un feo a antojos de mujer encinta.
El maestro tardaba horas y horas, atardeceres y anocheceres disertando de aquella estupenda experiencia del primer movimiento de vanguardia en México. Así escuché de sus labios algunos poemas estridentistas de Maples Arce o sus cuentos El Café de Nadie o la Señorita Etc.