asaltar

(redireccionado de asaltado)
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  • verbo

Sinónimos para asaltar

saltear

sobrevenir

Ejemplos ?
Jamás se ha colgado la verdad del brazo de un incondicional. Por esas gentes súbitas, regresa a tu seguridad: sólo en el mercado se es asaltado con un ¿sí o no?
Poco dice señalar que tenemos después de Chile y Canadá la tasa de criminalidad más baja de toda Latinoamérica o de toda América, porque en realidad al que fue asaltado, al que le mataron un pariente, al que se le murió un hijo por un asalto, al que fue asesinado, a una de las 600 secuestradas por la trata de blancas, le importan muy poco las cifras.
50O.O0O sucres, se entregó a un Carlos Rubio por la irrisoria suma de s/. 21.000 sucres, ante las protestas de los funcionarios del Ferrocarril asaltado por la voracidad del Gobierno.
¡Valeroso amigo, ya no nos veremos más! El “San Jorge”, asaltado por las olas furiosas, empezó a bailar una infernal zarabanda. Como un gozquecillo entre los dientes de un alano era sacudido de proa a popa y de babor a estribor con una violencia formidable.
En Jerez es asaltado por la autoridad el local de la Asociación de Panaderos y Agricultores, apoderándose de los documentos de la misma, lo cual produjo una indignación que llegó hasta el punto de llegar a dimitir a las autoridades que tan cínicamente habían provocado un conllicto, que no estalló merced a la última determinación de las mismas.
El sol doraba apenas las más altas agujas de la ciudad, la brisa del crepúsculo comenzaba a acariciar mi frente, cuando absorto en las ideas que de improviso me habían asaltado al contemplar aquellos silenciosos restos de otras edades, más poéticas que la material en que vivimos y nos ahogamos en pura prosa, dejé caer de mis manos el lápiz y abandoné el dibujo, recostándome en la pared que tenía a mis espaldas y entregándome por completo a los sueños de la imaginación.
Vinieron el siguiente día con el ganado vacuno y sal, pidiendo los seis prisioneros que Morgan rehusó y, no fiándose más largo tiempo en permanecer allí, por temor de ser asaltado, les dijo ayudasen a matar y salir dicho ganado, lo cual hicieron con mucha prisa y después fueron absueltos los seis moradores que estaban en rehenes de las demandas.
Y resaltaba el hecho de que alIí no se arrancó una sola hoja de un árbol; cómo los revolucionarios y cómo el pueblo, actuando con un sentido del orden y de la disciplina que no tiene paralelo, se habían abstenido de tocar una sola hoja de toda aquella finca donde había tantos objetos valiosos, tantos árboles, tantas construcciones, cuando en todas partes del mundo —desde la Revolución Francesa, en que el palacio de Versalles fue asaltado por la multitud o La Bastilla fue destruida—, cuando en todas las revoluciones siempre el pueblo se abalanza contra aquellos objetos, aquellas residencias que significan los símbolos de la tiranía, para destruirlas, en su sed de vengar los crímenes y los oprobios que se hayan cometido.
En cambio la legión de la alta finanza, que el 13 de junio había asaltado las imprentas de Boulé y Roux, destruyendo las prensas, asolando las oficinas de los periódicos republicanos y deteniendo arbitrariamente a los redactores, a los cajistas, a los impresores, a los recaderos y a los distribuidores, obtuvo palabras de elogio y de aliento desde lo alto de la tribuna de la Asamblea Nacional.
Este hijo mío era quien a mí y a su madre, también anciana, nos sustentaba y nos servía. Pero unos ladrones lo han asaltado, desvalijado, golpeado, herido, y después se han marchado, dejándolo por muerto.
Alguien ha talado nuestros campos i quemado nuestras ciudades i mutilado nuestro territorio i asaltado nuestras riquezas convertido el país entero en ruinas de un cementerio; pues bien, señores, ese alguien a quien jurábamos rencor eterno i venganza implacable, empieza a ser contado en el número de nuestros amigos, no es aborrecido por nosotros con todo el fuego de la sangre, con toda la cólera del corazón.
Claro es que entre las tentaciones de que se veía asaltado Alejandro a cada instante, descollaba la tentación de la mujer, dulcísima asechanza en que caen las almas grandes, igual o acaso más hondo que las pequeñas.