asedio


También se encuentra en: Diccionario.
Búsquedas relacionadas con asedio: asediado, asediar
  • sustantivo

Sinónimos para asedio

cerco

acoso

Ejemplos ?
Paco Cárdenas adivinó que el Sordina le disparaba al Maroto; se acordó del asedio que le tenían puesto las necesidades más perentorias de sus hijos encuerinos y casi hambrientos; de su María, casi aniquilada por la adversidad, y acercándose, pálido pero con reposada actitud, al Maroto, díjole a la vez que se hurgaba cortésmente el ala del amplio pavero: -¿Me permite usté dos palabras?
sí que partió del campamento Felipe del Estero, empezó a observar Otaduy que había de rendirse a los indios o sostener un asedio.
Y aquel asedio de que era víctima no hacía sino acrecentar su cariño por el terruño cuya posesión le era más cara que sus mujeres, que sus hijos, que su existencia misma.
Solo que entonces los peligros del asedio me amenazarían desde fuera, y una muralla me separaría del enemigo, mientras que ahora los dardos mortíferos están en mí mismo.
Lo que sé es que, después de dos meses de obstinado asedio por parte de Monteagudo, que derrochando oro conquistó el auxilio de una celestina con hábito de beata comulgadora, que frecuentaba la casita como amiga de la chi- clayana la fortaleza se rindió á discreción, desapareciendo una noche María Abascal del honrado hogar de sus favorecedores.
Desempeñando esa comisión el buen lego Fray Ascarza en el segundo asedio de la ciudad (1813) la demandaba con piadosa solicitud de puesto en puesto, para socorro de los indigentes, a quienes repartía diariamente en el pórtico del convento miles de raciones de sus viandas, condolido de la miseria de tantos infelices que padecían hambre.
Y, porque del rey de África batalla y asedio espera para pronto duros, de gentes corajosas se avitualla, excava fosos y repara muros.
Lérida era entonces el tropiezo de la gloria de ambos Capitanes, como lo había sido en otros tiempos de la de Cesar y de los Legados de Pompeyo; á la vista de esta plaza, que padecía siete meses de asedio, fue atacado por los Españoles el Francés, y desalojado de sus lineas y atrincheramientos, con pérdida de la artillería, municiones, víveres, y bagage.
El presidente, como podemos suponer, se encargó en seguida de este asunto, y como no tenía deseos de que el caso se alargara, en tres días, gracias a sus bribonadas y a su dinero, el desgraciado mozo de cuerda fue condenado al suplicio de la rueda, sin que hubiese cometido otro crimen que el de defender su honor y el de su hija. Tras esto, el asedio volvió a empezar.
¿Pueden resultarte de agrado la luz y el resplandor del cielo, Catilina, cuando sabes que nadie aquí ignora que en las kalendas de enero, siendo cónsules Tulo y Lépido, te presentaste en las elecciones pertrechado con una daga, que dispusiste sicarios para dar muerte a los cónsules y notables de la ciudad, y que lo que se opuso a tu crimen y locura no fue ya tu miedo o un amago de razón en tus mientes, sino la buena estrella del pueblo romano? Nótese el continuo asedio de preguntas que Cicerón lanza contra Catilina.
Todo antes que el ridículo. Pero la Duquesa resistió el primer asedio con una fortaleza que sirvió para encender de veras los sentidos del amante.
Carlos, que en barrio opuesto a aquel se halla, ignora el caso y el asedio atiende: acoge a Eduardo y a Amirano, que traen allí al ejército britano.