Ejemplos ?
En el momento mismo en que el dragón dirigió su mirada al pañal de Jesús, salió de éste el fuego, que lo hirió en la cabeza, en los ojos y en la faz, haciéndolo aullar y dar alaridos terribles.
En las orgías fueron tan juiciosos como era posible en semejantes libertinos, y todo el mundo se fue a la cama bastante tranquilo. = —¡Es posible rebuznar, es posible aullar como lo haces tú cuando descargas!
Llegó hasta el lugar,pero el perro había desaparecido ya, y entró de nuevo.--¿Qué fué, papá?--le preguntó desde la cama su hija.--¿Un perro?--Sí--repuso Cooper colgando la escopeta.--Le tiré un poco decerca...--¿Grande el perro, papá?--No, chico.Pasó un momento.--¡Pobre Yaguaí!--prosiguió Julia.--¡Cómo estará!Súbitamente Cooper recordó la impresión sufrida al oir aullar alperro: algo de su Yaguaí había allí...
--Bueno, «murgiflar» es algo así como un aullar y un silbar a la vez, con una especie de estornudo en medio; quizás llegues a oír como lo hacen alguna vez en aquella floresta..., y cuando te haya tocado oírlo por fin, te bastará ciertamente con esa vez.
Humpty Dumpty elevó la voz hasta aullar casi y Alicia pensó con un ligero estremecimiento: --¡No habría querido ser ese mensajero por nada del mundo!
Todo nuestro fatalismo desgarrante emergió suspicaz y autodestructivo; nuestra incapacidad de sentirnos prósperos; nuestra falta de solidaridad frente a las derrotas; nuestra incredulidad ante nuestras certezas y nuestra ingenuidad ante la opinión e información extranjeras. La Malinche salió a aullar, pidiendo sacrificios humanos, para apaciguar al dios del fuego.
¿Quién baja de la altura Espoleando las nubes, que parecen negros potros que cruzan la llanura? ¿Quién hace aullar las olas como hambrientos lebreles, y azota con su látigo de fuego las rocas y los frágiles bajeles?
En el hueco de mi ojo introdujo su lengua de fuego. Me lamió el cerebro y me hizo aullar de dolor. »El otro ahorcado, que me había agarrado la pierna derecha, quiso también martirizarme.
Nevaba fuertemente; el viento era tan impetuoso que por dos veces lo derribó del caballo; y cuando cerró la noche llegó a temer que moriría de hambre o de frío; o que lo devorarían los lobos, a los que oía aullar muy cerca de sí.
Trajo un perro, verdadero campeón de los sinvergüenzas entre los de su raza, al que había enseñado a aullar de la manera más afrentosa, y lo presentó como rival de Crane, capaz de darle a ella lecciones de canto.
Los lobos, en invierno, cuando el hambre les echa de los bosques, cruzan esa aldea y se les oye aullar al pasar por las majadas que fueron de Alvargonzález, hoy vacías y arruinadas.
¿A que no aciertan? Pues porque anoche oyó ladrar, digo aullar un perro, y jura que el dicho perro «ventaba» su muerte. Pasada la risa, nos entró el arranque humanitario.