bastar

(redireccionado de bastaba)
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  • all
  • verbo

Sinónimos para bastar

satisfacer

Sinónimos

abundar

Sinónimos

Sinónimos para bastar

Ejemplos ?
Pero bastaba un sueño profundo para que se calmase, y su rostro maravilloso, el jardín y todo el paraje me parecían, a la mañana, frescos y como recién creados.
El mercader, descontados sus intereses y ganancias, dijo a la reina que las daría ciertas y seguras para Sevilla sobre otro mercader francés, su correspondiente, en esta forma: que él escribiría a París, para que allí se hiciesen las cédulas, por otro correspondiente suyo, a causa que rezasen las fechas de Francia, y no de Inglaterra, por el contrabando de la comunicación de los dos reinos, y que bastaba llevar una letra de aviso suya sin fecha, con sus contraseñas, para que luego diese el dinero el mercader de Sevilla, que ya estaría avisado del de París.
Sí, efectivamente, la economía de las décadas anteriores hizo posible, y uso el término neutral y no valorativo, un esquema de política bancaria en la cual esta política era mixta, y se entendió que el control bastaba; lo que la crisis internacional y lo que la crisis nacional ha alterado la vida económica del país lleva a una nueva situación en la que queda agotada esa política en la que se caracterizaba, en cuya esencia era el control por el Estado del servicio bancario.
al llegar agosto, tentó con ansia el bolsillo que ya protestaba lacio; y, aunque con dolor vivísimo, vendió su caballo enteco (que nunca fue más lucido) en diez duros, no cabales, al primero que le quiso, para reparar algunos siniestros apremiantísimos; pues no llegando «la recua que quedaba en el camino,» su traje se clareaba a puro darle cepillo, y sus botas se torcían y no bastaba el tocino para remediar las grietas ni para prestarles brillo.
Se dio cuenta de que existía en el mundo algo más que las especulaciones de la Sorbona y los poemas de Homero; de que el hombre necesita afectos, de que la vida sin ternura y sin amor es un engranaje seco y chirriante y llegó a figurarse, sólo a figurarse, pues estaba aún en esa edad en la que las ilusiones sólo son reemplazadas por otras ilusiones, que los vínculos de la sangre y de la familia eran los únicos indispensables y que un hermanito bastaba para colmar toda una vida.
Y TEZCATLIPOCA se sentía feliz. Pero aún no bastaba esto para consumar su plan. Tenía que acabar con todos los adoradores de QUETZALCOATL y para eso reunió a tanta gente de los alrededores de TOLLAN, como nadie lo había logrado, con el pretexto de un gran mitote, de una gran fiesta.
No bastaba con que un libro estuviera excomulgado ó puesto en el Index expurgatorio, por contener frases mal sonantes ó doctrinas ca- lificada; de heréticas, sino que, hasta para la lectura de cier- tos clásicos, necesitaba un hombre proveerse de licencia ecle- siástica.
Él traía el pan y todas las otras cosas en un fardel de lienzo que por la boca se cerraba con una argolla de hierro y su candado y su llave, y al meter de todas las cosas y sacallas, era con tan gran vigilancia y tanto por contadero, que no bastaba hombre en todo el mundo hacerle menos una migaja; mas yo tomaba aquella lacería que él me daba, la cual en menos de dos bocados era despachada.
Su única ropa era el sudario de lino que la cubría en su lecho de muerte, y sujetaba sus pliegues en el pecho, como avergonzándose de estar casi desnuda, pero su manita no bastaba, y como era tan blanca, el color del tejido se confundía con el de su carne a la pálida luz de la lámpara.
Una tarde, aquel obrero que sabía leer y escribir, que ganaba ocho reales diarios la mitad del año, y se moría de hambre la otra mitad, teniendo delante de su miseria dos hijos pequeños, y dentro de su corazón la imagen de una pobre muerta, que le quiso con toda su alma; una tarde, aquel hombre salió a la calle alegre, satisfecho, tan orgulloso de sus harapos como un príncipe de su corona, y dijo a cuantos se tomaron la molestia de oírle, que era grande, omnipotente, igual a Dios; que disponía a su antojo de todas las riquezas humanas, que a un gesto, a una orden suya, modificaríanse en absoluto las leyes por que se rige el Universo y que le bastaba extender un dedo para que la tierra cambiase de forma, de esencia y de substancia.
Cuando en Inglaterra el telar de vapor empezó a competir con el telar manual, para convertir una determinada cantidad de hilo en una yarda de lienzo o de paño bastaba con la mitad del tiempo de trabajo que antes se invertía.
Pero los mercados seguían dilatándose, las necesidades seguían creciendo. Ya no bastaba tampoco la manufactura. El invento del vapor y la maquinaria vinieron a revolucionar el régimen industrial de producción.