beato

(redireccionado de beatas)
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Sinónimos para beato

feliz

santurrón

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para beato

Ejemplos ?
Pero cuando empezaron a salir a la calle las cayetanas o teatinas, los muchachos dieron en rechiflarlas, y las vecinas en reírse del hábito que vestían las nuevas beatas.
Juan, residente en corte, estéril de cuerpo, seguro en Italia, hombre de males, baldado de bienes, de buena ley con señores, mal pagado de ellos, censurón de figuras, escritor de flores, condenado a perpetua dieta y vestir bayeta, malquisto con las damas por dar menos, amigo de fregonas y gente mantenida, aborrecedor de faldellines y galas por caras, enemigo de dueñas vírgenes y vírgenes dueñas, de frailes casamentones y visitones, de beatas...
Llevaron allí un joven, que estando al mediodía, en tiempo de estío, bañando un caballo en lo profundo de un río, se le entró un demonio en el cuerpo, y encontrábase tendido en el suelo, próximo a la suerte, o casi como muerto, cuando entró la señora del pueblo, como acostumbraba, a rezar en la capilla los himnos y oraciones vespertinas con sus criadas y ciertas beatas, y comenzaron a cantar sus himnos.
Cuando los cubos estuvieron rebosantes emprendió el regreso. Las beatas, los noctámbulos, los canillitas descalzos, todas las secreciones del alba comenzaban a dispersarse por la ciudad.
Fronterizo a éste se encuentra el beaterio del Patrocinio, fundado en 1688 para beatas dominicas y en el mismo sitio en que el santo fray Juan Macías pastaba marranos y ovejas antes de vestir hábito.
Vi como salía ese ser horroroso volando por la ventanilla y chocaba contra ese muro que antiguamente protegía una casa habitada por unas mujeres a las cuales les decían las beatas y que según decían, eran exorcistas.
Amostazóse, á la postre, el guardián, y sacando la cabeza del confesonario, dijo: Baje del pulpito el pillo antes que yo lo acogote... y las beatas contestaron: Humilde y divino Antonio, ruega por los pecadores.
Parecía el amago de un nuevo diluvio. Los beatos y beatas gimoteaban haciendo novenarios y continuas plegarias. Los predicadores atronaban el templo y hacían crujir el púlpito a puñetazos.
Resulta, pues, que de las veinticinco mil mujeres con que, según el censo de aquel año, contaba Lima, cerca de dos mil vestían hábito, sin incluir las beatas callejeras que también lo usaban.
La niebla se ha disuelto, las beatas están sumidas en éxtasis, los noctámbulos duermen, los canillitas han repartido los diarios, los obreros trepan a los andamios.
Son un montón de zopencos con chaleco de franela y de beatas de estufa y rosario que continuamente nos cantan a los oídos: «¡El deber!, ¡el deber!» ¡Qué diablos!, el deber, es sentir lo que es grande, amar lo que es bello, y no aceptar todos los convencionalismos de la sociedad, con las ignominias que ella nos impone.
Los monasterios de frayles, monjas y beatas que hubiese en el pueblo y su tierra, con lo que se supiese de sus fundadores, y el número de religiosos y rentas que hubiere.