bendito

(redireccionado de bendita)
También se encuentra en: Diccionario.
Graphic Thesaurus  🔍
Display ON
Animation ON
Legend
Synonym
Antonym
Related
  • all
  • adjetivo

Sinónimos para bendito

feliz

Sinónimos

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para bendito

Ejemplos ?
Y, en fin, que si to esto que pasa es porque tú tiées ganas de dirte con tu marío, pos bendita, con él, de Dios vayas, manque a mí se me parta el corazón y se me pudra la sangre.
La entrada de la Rabicortona hizo levantarse al Pímporrío, e, cual, recordando las actitudes en que solía subyugar las hembras más indóciles y descontentadizas en sus ya remotas mocedades, plantóse la mano derecha en la cintura, echóse con la zurda el blanco pero sobre la sien y sin arquear el busto, por tenerlo ya más quearqueado por la edad, exclamó comiéndose a aquélla con los ojos: -¡Olé ya por las jembras de chipé, de bandera, de tronío, y bendita sea la yunta que inventó tu dinastía!
E., se dejará ver en estas provincias el hermoso dia, que fije la época de su felicidad, y del indisoluble enlace, y suave ósculo de la Justicia y de la Paz, y espera igualmente que la obra de la capital de las Provincias del Rio de la Plata, será proclamada y bendita, por las generaciones futuras como obra de todos los siglos.
Si hay algo que puede hacer bienaventurada la vida, es bueno por la naturaleza, pues que no puede degenerar en malo. ¿En qué se equivocan, pues, los hombres, si todos desean la vida bendita?
Porque Sexti tiene también el mérito insigne de mostrar la grandeza de la vida bendita, sin hacerte desesperar por conseguirla: te hace ver que ella está en las alturas, pero alcanzable por el hombre resuelto.
Pero si Dios, en sus inescrutables designios, tuviese decidido lo contrario; si mis ojos no han de ver más ese cielo que me hace encontrar pálidos todos los otros; si he de morir lejos de esta tierra bendita, cuya nostalgia me acompaña por todas partes, aún así no sería una palabra vana aquel grito de mi corazón.
Pues siendo el grado supremo de la vida bendita la firme seguridad y la confianza, rebuscan motivos de angustia, y por este camino de la vida lleno de peligros, mejor que llevarlas, arrastran sus fardos; así es como más trabajo invierten, más tropiezan ellos mismos, y caminan hacia atrás.
Y, estando presente el dicho Capitán Don Diego de Castro, juró por Dios Nuestro Señor y por Santa María su bendita madre y por la señal de la Cruz que hizo con su mano derecha, y so cargo de él dijo que tendrá el Real Estandarte en fiel guardia y custodia como insignia de nuestro Rey y Señor Natural y que en el ínte(rin) que fuere tal Alférez Real acudirá con él en todas las ocasiones de paz y guerra como es obligado y en su defensa y guardia siendo necesario morirá como fiel vasallo de Su Magestad; y dijo a la conclusión ´´Sí, Juro y Amén´´, poniendo la mano una sobre otra en cruz, haciendo pleito homenaje una, dos y tres veces.
La religión, viniendo en auxilio de los buenos y recelando las infernales artes del Maléfico en esta horrorosa calamidad, quiso entrar en combate con la bestia; y un día, el clero, con su obispo a la cabeza, salió por las puertas de Valencia, dirigiéndose valerosamente al río con gran provisión de latines y agua bendita.
II Cayó aquella alma en la mansión precita, y del golpe al estrépito violento la montaña tembló: mientras el viento su despojo mortal en lo alto agita, De la cumbre del Gólgota bendita su vuelo alzando silencioso y lento, la vista horrible de su fin sangriento el coro de los ángeles evita.
Y puesto que de él sacarte no puedo en mi compañía, no me abandones, María, y no te olvides de mí. »¡Ojalá entre mis hermanas hubiera otra Margarita que con tu imagen bendita obrara como ella obró!
ICHARACHO DE UN VIRREY Recelando el virrey Amat que, por hallarse España en aprestos de guerra contra Inglaterra, alguna poderosa flota de la última intentase hacerse dueña del Callao y de Lima, proce- dió á organizar en la bendita ciudad de Santa Rosa varias compañías de milicias cívicas, cuyos jefes, oficiales y soldados fuesen todos nacidos en la península y contasen á la vez con recursos que, sin gasto para el real tesoro, les permitie- sen atender á su manutención y equipo.