beocio


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  • adjetivo

Sinónimos para beocio

estúpido

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.
Ejemplos ?
os Minias (en griego ????e?) eran un pueblo beocio, el primero que cuenta con un nombre entre los pelasgos, situado en Orcómeno, relacionado con Tesalia meridional, ya que procedía del golfo de Pagaso.
Pasados unos años, encabezó una expedición de castigo de dieciocho naves, después de reclutar en Tirinto un ejército de voluntarios entre los que se encontraban Yolao, Telamón, Peleo, el argivo Ecles hijo de Antífates, y Deímaco el beocio.
Se encargaban de las comunicaciones entre misiones y estaban bajo el mando de un filarco, esto es, del jefe de escuadrón de caballería de cada tribu ateniense. Los prodromoi llevaban un casco frigio (después beocio) como única arma defensiva.
«La evolución del diptongo oi en beocio», Emerita, 56 (1988): 25-35 «En torno al dialecto de Acaya y sus colonias en la Magna Grecia (A propósito de un reciente libro de Alberto Giacomelli)», Minerva 5 (1991) 1993, pp.
Fue citada también por Apolonio de Rodas, que menciona el «bosque de Onquesto de Hiantia» —donde Hiantia se refiere al territorio de los hiantes, una tribu beocia— así como por Hesíodo, en un fragmento conservado a través de Esteban de Bizancio, que señalaba que fue erigida por el beocio Onquesto.
Al haber sido su padre Tideo uno de los Siete contra Tebas que fracasaron en el objetivo de reducir el reino beocio, Diomedes tuvo que participar como uno de los epígonos que, acaudillados por Alcmeón, derribaron los muros de Tebas en la segunda campaña.
Para resguardo de la cabeza se usaron cascos de variadas formas, alcanzando mayor perfección el beocio compuesto de visera y apéndice nasal o apéndices para defender el cuello por los lados.
En el siglo XV se añadieron las variedades de yelmo llamadas almete y celada y se adoptó con frecuencia (lo mismo que en el siglo siguiente) la elegante borgoñota, parecida al casco beocio y que dejaba la mayor parte de la cara al descubierto.
Y conociendo las costumbres de mi señora, que con tales resistencias ella se acostumbraba enojar mucho y darme de palos, acordé irme y no tornar a casa, lo cual no hice por tu causa; pero como yo me partiese de allí triste, por no tornar las manos vacías, veo estar un odrero con unas tijeras trasquilando tres odres de cabrón, los cuales, como los viese estar colgados tersos y muy hinchados, tomé algunos de los pelos que estaban por el suelo, y como eran rojos semejaban a los cabellos de aquel beocio gentilhombre de quien mi ama estaba enamorada: a la cual los di, disimulando la verdad.
Entonces, con la gran fuerza y poder de la nigromancia, y por la oculta violencia de los espíritus apremiados y constreñidos, aquellos cuerpos, cuyos pelos crujían en el fuego, reciben humano espíritu y sienten y oyen y andan y se van hacia la parte los que llevaban el oro de su mismo despojo y llegaban a la puerta de casa, porfiando entrar, como si fuera aquel mancebo beocio.
Entonces Acamante, que se hallaba junto al cadáver de su hermano para protegerlo, envasó la lanza a Prómaco, el beocio, cuando éste cogía por los pies al muerto e intentaba llevárselo.
Orestes, que era el quinto, llevaba yeguas tesalias; el sexto venía de Etolia con fieros caballos; el séptimo era magneta; el octavo, con caballos blancos, era de Enia; el noveno era de Atenas fundada por los Dioses; en fin, un beocio estaba en el décimo carro.