beodo

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Sinónimos para beodo

borracho

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para beodo

Ejemplos ?
No hay más altar que la mesa, no hay más Dios que la embriaguez; el vino confunde el tiempo, el morir con el nacer. »Cuando caemos beodos, mendigo o rey, ¿qué más da?
No faltó algún moralista Español (ya se supone) que los tratara de beodos, El escándalo tomaba una proporción no vista, Hasta que llegó Saturno, y, gritando de mil modos, Dijo que de buenas ganas iba a comerlos a todos.
¿Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidiós; selva toda alegría y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes; donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el rey caprípedo bailaba delante de sus faunos beodos y haciendo gestos como Sileno?
Había también seis indios llamados mojarreroa, que salían al circo casi siempre beodos y que, armados de rejoncillos ó moha- rras, punzaban al toro hasta matarlo.
uvo un reino una vez tantos beodos, que se puede decir que lo eran todos, en el cual por ley justa se previno: -Ninguno cate el vino.- Con júbilo el más loco aplaudiose la ley, por costar poco: acatarla después, ya es otro paso; pero en fin, es el caso que la dieron un sesgo muy distinto, creyendo que vedaba sólo el tinto, y del modo más franco se achisparon después con vino blanco.
Dejo de lado otras crueldades, otras cosas inhumanas, como también el abusar de todos ellos más como animales que como seres humanos, en forma que cuando nos inclinamos a la cena, uno esté limpiando los salivazos, otros anden por debajo de la mesa recogiendo los vómitos de los beodos.
«Vivamos hoy», se decían En el lúbrico festín; Y otros con ayes sin fin El sustento les pedían. Y unos cayeron beodos, Y otros de hambre cayeron, Y todos se maldijeron, Que eran infelices todos.
Y en su embriaguez y hartura, Contando como perros sus vasallos, Quisiera en su locura Esa progenie impura, Palacios levantar a sus caballos. Y por eso, de flores Coronada la sien, iban beodos Esos emperadores, Los crímenes mayores A presenciar, para saberlos todos.
Que se la trate como a mi persona... Los beodos, atónitos, obedecieron sin comprender. Continuó el festín; pero Orso, preocupado y sombrío, no apuraba la copa.
¿Por qué tan sólo a mis dolientes quejas negando oído, a los vivientes todos en profunda quietud sumidos dejas, de tu licor dulcísimo beodos?
Brinda altanera cuando brinden todos, Y con todos también jura y blasfema, Hasta que doblen la cerviz beodos Para alzarla a la voz de tu anatema.
Las sibilas y los profetas de la Capilla Sixtina pueden servirnos para interpretar aquella resurrección de la libertad espiritual que denominamos Renacimiento. Pero ¿qué pueden decirnos de la gran alma de Holanda los palurdos beodos y pendencieros de los artistas de ese país?