berlín


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Sinónimos para berlín

berlinesa

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Ejemplos ?
Es verdaderamente increíble, señor Presidente, que los estadistas que fueron a Munich no hayan tenido la visión política elemental para comprender que entregando la región sudetina al III Reich, estaban entregando la suerte de la patria de Mazarick en las manos de la tiranía de Berlín.
Era un hombre que había recorrido el mundo; hablaba de Berlín, de Viena, de Estrasburgo, de su época de oficial, de las amantes que había tenido, de las grandes comidas que había hecho; además, se mostraba amable, a incluso a veces, en la escalera o en el jardín, la cogía por la cintura exclamando: ¡Carlos, ten cuidado!
No se trataba de la instauración de una nueva sociedad, sino del renacimiento en Berlín de la sociedad que había muerto en París.
En efecto, en el momento en que en Berlín se reúnen los reyes Trátase de la entrevista de tres emperadores ?Guillermo I, Francisco José y Alejandro II? en septiembre de 1872 en Berlín.- 312 ?en esta entrevista de los poderosos representantes del feudalismo y de la época pasada deben adoptarse contra nosotros nuevas y más enérgicas medidas de represión?, en el momento en que se organizan las persecuciones, el Congreso de La Haya ha estimado razonable y necesario reforzar los poderes de su Consejo General y centralizar, para la lucha que se va iniciar, la actividad que el aislamiento habría hecho infructífero.
En realidad estamos ya en un estado de pre-guerra; no de otro modo puede considerarse el retiro de los embajadores francés e inglés de Berlín, ni las protestas que el Quai d'Orsay y Downing Street enviaron al Gobierno alemán con motivo del inicuo crimen internacional checoeslovaco.
Francia gestiona con Rumania probablemente una alianza militar y con Polonia vivifica su antiguo tratado de defensa y ofensa que en estas últimas fechas estaba siendo minado por la política de Berlín, que parecía estar conquistando al Cor.
Se crearon en todo el país Direcciones de Educación Física Estatal, para controlar y fomentar las actividades deportivas, estableciendo, además, Comités de ellas en muchos poblados, habiendo podido ya realizar numerosos eventos y campeonatos en diversos Estados de la República. México participó en la decimaprimera Olimpiada que acaba de celebrarse en Berlín.
L ELIXIR DE LARGA VIDA (L'élixir de longue vie, 1830) AL lector: al comienzo de su carrera literaria recibió el autor, de manos de un amigo muerto hacía tiempo, el tema de esta obra, que más tarde encontró en una antología a principios de este siglo; y, según sus conjeturas, se trata de una fantasía creada por Hoffmann de Berlín, publicada en algún almanaque alemán y olvidada por sus editores.
La revolución debe ser solidaria, y encontramos un gran ejemplo de ello en la Comuna de París, que ha caído porque en todos los grandes centros, en Berlín, Madrid, etc., no se ha levantado simultáneamente un gran movimiento revolucionario a tono con el nivel superior de la lucha del proletariado parisino.
Imposible preverlo, porque el agresivo Hitler ha lesionado tantos intereses y herido tantos espíritus que las reacciones defensivas y aun las ofensivas pudieran estallar en los Cárpatos invadidos por los húngaros; en Rumania, cuyo petróleo necesita Alemania para hacer una guerra de resistencia; en Polonia, encerrada entre las implacables tenazas teutonas, con las cuales el terrible cirujano que las maneja intentaría recuperar Pozen y Danzig; en Eslovaquia, engañada y sometida prácticamente a Berlín; en la brava Servia, también en peligro; en Gibutí o Túnez, expuestas a un golpe de mano fascista, o en España, donde la incógnita de Franco, en sus relaciones con Italia y Alemania, no se ha despejado...
ENGELS La publicación del Manifiesto del Partido Comunista coincidió (si puedo expresarme así), con el momento en que estallaban las revoluciones de Milán y de Berlín, dos revoluciones que eran el alzamiento de dos pueblos: uno enclavado en el corazón del continente europeo y el otro tendido en las costas del mar Mediterráneo.
Pérez, que era un sabio hispano-americano del Ecuador, que vivía en España muchos años hacía, estudiando nuestras letras y ciencias y haciendo frecuentes viajes a París, Londres, Rusia, Berlín y otras capitales; Pérez, que no se llamaba Pérez, sino Gilledo, y viajaba de incógnito, a veces, para estudiar las cosas de España, sin que estas se las disfrazara nadie al saberse quien él era; digo que Gilledo o Pérez había creído que el intruso Álvarez, era alguna notabilidad de campanario, que se daba tono de sabio con extravagancias y manías que no eran más que pura comedia.