besar

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Sinónimos para besar

besucar

Sinónimos

Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox © 2022 Larousse Editorial, S.L.

Sinónimos para besar

Ejemplos ?
Honorio, rodeado de sus tres hijas y de doña Ninfa, que así se llamaba la vieja que servía de aya, dueña, cervero o guardián de las muchachas, rezaba el rosario, y terminado éste, besaban las hijas la mano del señor padre, murmuraba él un «Dios las haga santas» y luego rebujábanse entre palomas el palomo viudo, las Palomitas y la lechuza.
omo el Añito nuevo tenía tan buena traza y estaba tan monín con su traje de marinero y sus bucles rubios, la gente le piropeaba en la calle; algunas mujeres, más atrevidas, besaban sus mejillas frescas de adolescente, y, a su paso, un rumor de simpatía le halagaba, una oleada de adoración le envolvía.
Los sacerdotes, cubiertos de sus capas pluviales bordadas de oro, precedidos de unos acólitos que conducían una cruz de plata y dos ciriales, y seguidos de otros que agitaban los incensarios perfumando el ambiente, atravesando por en medio de los fieles, que besaban sus manos y las orlas de sus vestiduras, llegaron al fin a la reja del coro.
Las monjitas, agarradas al grueso rosario pendiente de su cintura, hicieron la señal de la cruz, y de pronto sus labios, cada vez más presurosos, en un suave murmullo, parecían haberse lanzado a una carrera de oremus; de cuando en cuando besaban una medallita, se persignaban de nuevo y proseguían su especie de gruñir continuo y rápido.
37 Entonces hubo un gran lloro de todos: y echándose en el cuello de Pablo, le besaban, 38 Doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro.
¡Y cuán atractivo resulta imaginarse ser uno de aquellos hombres que besaban sonrientes la mano de sus compañeros de infortunio antes de subir con paso firme al cadalso, o si la ambición de la fuerza que impulsa nuestra fantasía a identificarnos con una de aquellas formidables individualidades que sólo con el poder de sus ideas y de su ardiente elocuencia se impusieron a la ciudad en la que latía convulsivamente por entonces el corazón de la Humanidad, enviaron millares de hombres a la muerte con fervorosa convicción de servir a un elevadísimo ideal e iniciar una completa transformación de Europa y cayeron a su vez bajo la cuchilla de la guillotina (Danton, los girondinos)!
Una señal que a mí misma me aterró por lo clara y evidente; era algo que impresionaba. Usted recordará que venía mucha gente a casa y que generalmente los hombres me besaban la mano.
Los pies sangrantes de ancianos y niños, dejaban su huella de peregrinación dolorosa, al a-travesar la naturaleza inclemente. Los pantanos y las tembladeras, besaban con su quietud solemne las plantas doloridas, lamiendo sus desgarraduras.
El cielo estaba sereno; el sol rielaba el horizonte diáfano con sus cárdenos rayos, las aguas del padre de los ríos se hallaban en una perfecta calma: todo era silencioso, y sólo se oía el suave choque de las olas que besaban las peñas en cadencia y armonía.
Entonces vivía en el interior del castillo, en una silla de terciopelo, o yacía sobre el regazo de la señora principal. Me besaban en el hocico y me secaban las patas con un pañuelo bordado.
Y a pesar del tiempo amenazante, fue con sus chicos hasta el río, con el aire feliz de quien ve por fin el cielo abierto. Las criaturas besaban a cada instante la mano de su padre, como era hábito en ellos cuando estaban muy contentos.
Cuando estaba alegre, le gustaba adornarse con preciosos cascabeles y salir a pasear por las noches entonando canciones melancólicas que el viento nocturno se encargaba de extender por todas las poblaciones. Entonces los enamorados se despertaban e inspirados en el canto de COYOLXAUHQUI, se abrazaban y se besaban.