Ejemplos ?
He sido atacado, perseguido, calumniado, vejado, reprimido mil veces por esos bestiales enemigos del pueblo y todo lo he soportado y superado con mística por la causa de los obreros, campesinos y pueblo.
En cuanto a la clase comparativamente pequeña de crímenes violentos contra las personas, desconectados de cualquier idea de ganancia, quedaban circunscritos casi por completo, incluso en su época, a los ignorantes y bestiales; y en estos días, cuando la educación y los buenos modales no son el monopolio de unos pocos, sino universales, apenas se oye de tales atrocidades.
-Hay muchos hombres más bestiales que vos -dijo la Bella-, y mejor os quiero con vuestra figura, que a otros que tienen figura de hombre y un corazón corrupto, ingrato, burlón y falso.
Entonces me detenía a conversar con los pilotos de las chatas que se burlaban de mis ofrecimientos, a veces asomaban a responderme de las humeantes cocinas, rostros de expresiones tan bestiales, que temeroso me apartaba sin responder, y por los bordes de los diques caminaba, fijos los ojos en las aguas violentas y grasientas que con ruido gutural lamían el granito.
Poseen, por eso, en San Bias uias de catorce casitas; en Santa Ana unas poquitas; en Santiago unas seis mas; y en Bclen tres moraditas. Pues los tristes naturales, como son casi bestiales, estan con simplicidad a titulo de herniandad de los bienes gananciales.
El padre Serafín desde la puerta de la rectora, siguió con los ojos a la multitud que corría hacia el altozano del pueblo. Volvió sus ojos a ese punto, y allí, cercado de forajidos de facciones bestiales y de ropas en flecos apareció el hombre.
Posteriormente irían al TEPOCHCALLI, la casa de los jóvenes, y luego, para los selectos por su talento y sensibilidad, ingresar a la casa de la unión: el CALMECAC Nuestros abuelos venerados, hijitos míos, retoños de nuestra sangre, sabían que lo que transforma al ser humano en perfección es la educación. Un pueblo animalizado, sólo pendiente de sus instintos bestiales, será destructor, corrupto, ambicioso y traidor.
Su cara es grosera; sus ojos bestiales se están ofreciendo para que leamos en ellos vicios e ignorancia; su cerviz formidable gravita sobre ese rostro de animal hecho magistrado.
Lee: "Doña Pentecostés Obregón se compromete, por dos varas y cuarto de merino negro recebido, a trabajar un año de piona en el negocio de Badía Hermanos." -Hace una pequeña pausa y termina la lectura subrayando; -"Pa todo servicio." —¿Aceta? Sigue un silencio largo. Pentecostés siente en su carne los ojos bestiales de Juan y de Casio. Le asquean.
El artificio de la civilización hace a todos los hombres esclavos de apetitos bestiales: el privilegiado no está satisfecho de su glotonería y el hambriento envidia a los que revientan de artos.
Mientras él aguardaba, estremecido, pasaban ante el vidrio caras y caras, joviales, ceñudas, demacradas, rollizas; caras lampiñas y barbudas, caras inteligentes y bestiales; caras de señoritas cuajadas en un mohín de pudor pretencioso, caras de señoritos fumadores que sacan los labios en gesto de bravata y chunga...
En tanto que este compañero muy sabroso jugaba conmigo de esta manera, sacudiéndome muy buenas varadas, ya llegamos al canto de su casa: he aquí donde vimos aquella vejezuela que estaba ahorcada, con una soga, de la rama de un alto ciprés, a la cual los ladrones descolgaron y así con su cuerda al pescuezo la lanzaron por estas peñas abajo, y entrando en casa, después que hubieron atado la doncella con sus cordeles, pegaron con la cena que la desventurada vieja en su última diligencia había aparejado; y después que con sus ánimos bestiales y ferocidad tragaron todo lo que allí había, comenzaron entre sí a platicar y considerar de nuestra pena y de su venganza, y, como suele acontecer entre gente turbulenta, fueron diferentes las sentencias que cada uno dijo.