blancura

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Sinónimos para blancura

candor

Sinónimos para blancura

albicie

Sinónimos

Ejemplos ?
¡Oh, qué tono el de las perlas al lado de la piel! ¡Qué dos blancuras encantadoras! Sonreía, halagada, la extranjera; pero al mismo tiempo..., esto de los hilos..., vamos..., no se atrevía..., sin que monsieur...
El lento rodar del coche entre la niebla; la voz de la niña, apremiante y suplicante; su rostro, en que la semiobscuridad llenaba de sombra la boca y los ojos, no dejando aparecer sino las vagas blancuras de la frente y las mejillas, todo contribuía a evocar los temidos recuerdos funerarios que de tiempo en tiempo asombraban su espíritu, deseoso de borrarlos para siempre.
Y para aquella cama que antes fuera dura tarima de costurero, hubo blandicies por colchones y almohadas, y almidonadas blancuras semanales por sábanas y fundas, y flojedades cariñosas por la colcha grabada, de candideces blandas y flecos desmadejados y acariciadores.
Y agarrando a puñados las blancuras vaporosas de tela diáfana, orladas de encajes preciosos, las echó al suelo, danzando encima con sus zapatos sucios...
¡Ah, mi conciencia tirana que no me deja ser falso, que no me suelta sonrisas ante las pestes del mando, que no me arrebata besos devoradores de callos todopoderosos y altos ¡Ah, mi conciencia que grita ante el negocio del hambre, ante rebaños de partos, ante blancuras panzonas que luego de hoteles caros van al mundo persignando!
Todo está correcto; los cabellos que tienen todo el Oriente en sus hebras, empolvados y crespos; el cuello del corpiño, ancho y en forma de corazón, hasta dejar ver el principio del seno firme y pulido; las mangas abiertas que muestran blancuras incitantes; el talle ceñido, que se balancea, y el rico faldellín de largos vuelos, y el pie pequeño en el zapato de tacones rojos.
En plena salud más tarde ganará el tiempo perdido; tules diáfanos y blancuras de mimosas y de camelias velarán sobre lo túrgido del seno las manchas de los cáusticos y del yodo, y el cuerpo entero ostentará la coloración suave de la sangre vivificada por el aire tibio y salino del Mediterráneo.
¿No diremos, Protarco, que esta blancura es la más verdadera y al mismo tiempo la más bella de todas las blancuras, y no la que es mayor en cantidad y más grande?
Lo compraron para cine y yo bien que lo disfruto porque soy el espejero, para aquel que me adivine, que se mezcla en la pantalla escondido en las negruras de una sala sin blancuras donde la mentira estalla.
Al penetrar en la alcoba la sangre me encendía las mejillas y me zumbaba en los oídos y vi a la sombra de las cortinas verdemar de azulosos cambiantes el oro del amplio catre y las blancuras de espuma y de nieve de donde emergía el busto, con el seno desnudo casi, mal oculto por la abierta camisa de batista, todo alumbrado por la luz de una lamparilla eléctrica que fingía milagrosa flor de luz sonrosada entre las hojas de bronce que la sostenían a la cabecera del lecho.
El corpiño de terciopelo negro de un traje de baile, sujeto en los hombros por dos lazos, sobre uno de los cuales lucía el ramo de gloxinias y de gardenias, dejaba ver las blancuras túrgidas del seno, que ondulaba con rítmico movimiento bajo el hilo de platino animado de luminosa vida, por la palpitación blanca, roja y azul de las pedrerías que se irisaban en la media luz de crepúsculos.
Julia, le dije llevándola hacia el rincón donde una copia de la Venus de Milo destaca sus blancuras de mármol sobre la pesada cortina del fondo, esta noche la belleza de usted embriaga, como embriagaría un vino de Falerno, bebido en copa de oro.
El resumen de todas las blancuras en Ella se anidó como una garza, y fue en sus manos un sopor de ovejas y fue lienzo de altar en su garganta.