blonda

(redireccionado de blondas)
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Sinónimos para blonda

Ejemplos ?
Yo prefiero otro mundo más cercano de la madre común Naturaleza; arrojar por el traje más galano no puede el hombre su mortal corteza; lucha la dama por doblar en vano con diamantes y blondas su belleza: su rico velo de flotantes rizos da realce mayor a sus hechizos.
Y matizando las flores Caen sus gotas, que al verterlas Tornasolan los albores: Pintando íris de colores En la lluvia de sus perlas. Ya inquieta rielando mueve En caprichosos reflejos Sus blondas de gasa leve, O ya con rizada nieve Orla quebrados espejos.
Los brilladores reflejos de los ojos de las bellas; la luz, salpicando estrellas en los grandiosos espejos; los tapices, las pinturas, los elegantes tocados, las alfombras, los brocados, las correctas esculturas, los cojines orientales, las blondas, la gentileza de las damas, la riqueza de mármoles y cristales, el raso, perlas y tul, plumas, risas y fragancia, forman de la hermosa estancia un mundo de oro y azul ..............................
Ríen los amores, ríe Primavera; (Llueve mariposas, flores peregrinas) Los amores ríen en su real litera Llevada por hadas y por golondrinas. Octubre, el Rey dandy, canta de las blondas Que en el aire dejan dulce de fragancia.
Nunca, entre mujeres, que no vayan diciendo con fervor apasionado: «¡Mis rizos! ¡mis blondas! el último vestido que me mandó la modista».
Ella le oía cortándose las uñas, recordando a algún boquirrubio que le echó flores y piropos al salir de la misa de la parroquia, diciendo para su sayo: -Babazorro, arrópate que sudas, y límpiate que estás de huevo- o canturriando: :::No pierdas en mí balas, :::carabinero, :::porque yo soy paloma :::de mucho vuelo. :::Si quieres que te quiera :::me ha le dar antes :::aretes y sortijas, :::blondas y guantes.
Ño Ambrosio el inglés, como llamaban las limeñas al mercachifle, convencido de que el comercio de cintas, agujas, blondas, dedales y otras chucherías no le producirían nunca para hacer caldo gordo, resolvió pasar a Chile, donde consiguió por la influencia de un médico irlandés muy relacionado en Santiago que con el carácter de ingeniero delineador lo empleasen en la construcción de albergues o casitas para abrigo de los correos que al través de la cordillera conducían la correspondencia entre Chile y Buenos Aires.
es decir: mundos de tul, de encajes de sedosas gasas; ríos de brillantes; bellísimas flores; perfumes exquisitos; el nácar y el marfil bajo todas las formas; tesoros de raso, gro, terciopelo, blondas, oro y perlas derramados en faldas, colas, pufes, manteletas, sombrillas, zapatitos, botas, pantuflas; y allá en el fondo de un suntuoso retrete, sobre una columna de alabastro, ese delicioso vestido, ensueño de las jóvenes, compuesto de tul chantilly sobre moirée blanco, guarnecido de anchos volantes de valencienne, con una túnica del mismo tul, e iguales guarniciones recogidas con ramilletes de azahares.
Hogaño he mercado en Alba una yegua de Peñalba de rutilante mirar, tres años, negra, cuatralba, rica sangre y buen andar; un precioso bruto fiero con nobleza de cordero, blondas crines y ancha nalga, músculos curvos de acero y enjutos remos de galga.
Desde lo alto de la columna, tan largo como la cola que se extiende en cascada de blondas, esa prenda alegórica de la desposada, un velo de malinas, orlado con una ancha guarda de bordado exquisito, se derrama sobre el delicioso vestido como una vaporosa niebla.
Como funesta llama que el pastor encendiera descuidado, con el soplo del Bóreas irritado por el antiguo bosque se derrama, y convierte en pavesas las blondas olas y las ramas gruesas, do llegó la impiedad, en todas partes desmayaron al punto ciencia y artes.
Se extasió ante los caprichosos dibujos de las blondas que adornaban profusamente su lecho virginal; ante la Urna y los magníficos ramos de briscado tachonados de pedrería colocados ante ella; cosechó impíamente las perfumadas rosas de su jardincito; acarició a la cuculí que arrullaba entre los dorados alambres de una jaula; admiró la belleza de las sultanas del gallinero, y las lucientes plumas del valiente jiro que las acompañaba...